El estudiantado valenciano organiza una herramienta independiente para defender la escuela pública como conquista histórica de la clase trabajadora.
Manifiesto fundacional
El lugar de lo común
Entre carpas y tiendas, en el centro de la Plaza de la Virgen de Valencia, después de cinco semanas de huelga del profesorado, surge la Alianza de Estudiantes por la Educación Pública. Nace de la voluntad de colaborar activamente en la lucha que nuestros docentes están sosteniendo, pero también de una convicción más profunda: la necesidad de construir una herramienta propia con la que el estudiantado pueda organizarse, representarse y actuar.
Nacemos, entre otros motivos, frente al sentimiento de abandono representativo provocado por los sindicatos estudiantiles existentes. Nos constituimos como una alternativa a los sindicatos mediáticos que sólo intervienen cuando la coyuntura les es favorable o cuando el conflicto adquiere una elevada visibilidad pública, para después desentenderse de los centros educativos. Para nosotros, los centros de estudio no son un escenario ocasional, sino el principal espacio de socialización, el origen de toda organización colectiva y el lugar en el que se construyen las reivindicaciones del profesorado, del estudiantado y de toda la comunidad educativa.
Por eso analizamos con espíritu crítico todas aquellas organizaciones que se autoproclaman defensoras de los derechos del alumnado. Detrás de consignas, carteles y vídeos reivindicativos, se identifican demasiado a menudo dinámicas subordinadas a intereses facciosos ya estructuras políticas que absorben y condicionan la acción del propio supuesto sindicato. En palabras de Simone Weil, «casi por doquier, en mayor o menor medida, la función del partido es fabricar pasión colectiva». Entendemos así que la defensa de los derechos del estudiantado acaba actuando únicamente cuando encaja en la línea política de la organización, convirtiéndose, de forma sutil pero persistente, en una extensión juvenil del partido.
Ante esta realidad, el estudiantado, inmerso hoy en el vacío de la frustración y de la desafección, se ve interpelado a articular una respuesta colectiva, autónoma y consciente. Desde la emoción, pero también desde la responsabilidad, afirmamos la voluntad de construir, colaborar y ayudar en la defensa de una educación pública digna.
Defendemos una educación pública que es fruto de décadas de luchas sociales, conquistada con la sangre y el sudor de la clase trabajadora, y que hoy sufre una infrafinanciación crónica, cuya inversión ronda el 4% del PIB, así como un proceso continuado de precarización y privatización. Estas políticas son las que condujeron al profesorado valenciano a iniciar la huelga del 11 de mayo, y son también las que nos impulsan a organizarnos.
Al mismo tiempo, observamos con preocupación el crecimiento de la ola reaccionaria entre la juventud, alimentada por la mecanización de la enseñanza, la progresiva desaparición de los espacios de debate y la incapacidad del sistema educativo para fomentar el pensamiento crítico. Por eso aspiramos igualmente a construir un espacio donde el diálogo, la reflexión y la confrontación de ideas sean posibles; un espacio que nos permita formar criterio propio y combatir la polarización desde el conocimiento y la participación. Por todo ello, afirmamos que la construcción de una respuesta colectiva no es sólo una opción, sino una necesidad histórica frente a la crisis de representación que atraviesa el ámbito educativo.
Como señalaba Paulo Freire, «nadie libera a nadie, nadie se libera solo: los seres humanos se liberan en comunión». Es desde esta premisa que nace la Alianza de Estudiantes por la Educación Pública: como un espacio de organización, solidaridad y compromiso sostenido con la defensa de la educación pública y con la construcción de un estudiantado consciente, crítico y protagonista de su propio futuro.
¿Por qué es relevante esta alianza para las luchas futuras?
La aparición de la AEEP-PV tiene varias implicaciones para las luchas futuras en el terreno educativo y social. Consolida un sujeto estudiantil organizado frente al estudiante aislado, precarizado y despolitizado, apuesta por construir estructura, continuidad y formación política, de modo que las luchas no se diluyan cuando termina una huelga o una movilización concreta. Refuerza también la legitimidad de las movilizaciones, mostrando que las reivindicaciones no son solo «corporativas» del profesorado, sino que afectan al conjunto de la comunidad educativa. Introduce, además, un programa de clase en el debate educativo, situando la discusión en un plano político y no únicamente en el tecnocrático de la «gestión eficiente». Y contribuye a la unidad de acción, al coordinarse con sindicatos, asociaciones de familias y otros colectivos, avanzando hacia formas de lucha más amplias, como huelgas conjuntas, plataformas unitarias y campañas sostenidas.
El nacimiento de la AEEP-PV plantea también retos importantes:
- Extender su implantación real más allá de las grandes ciudades, llegando a institutos, ciclos formativos y universidades de todo el territorio.
- Evitar la burocratización y la pérdida de contacto con la base, manteniendo la alianza como herramienta viva, ligada a asambleas, debates y prácticas concretas de lucha.
- Profundizar en la formación política marxista, de manera que la crítica a la privatización no se reduzca a consignas genéricas, sino que se ancle en un análisis material del capitalismo y del papel del Estado.
- Y tejer redes con otros movimientos —laborales, feministas, ecologistas, de vivienda— para situar la defensa de la educación en un horizonte más amplio de transformación social.
Si estos retos se abordan con inteligencia política y orientación de clase, la AEEP-PV puede convertirse en un actor decisivo en los próximos ciclos de lucha, contribuyendo a que el estudiantado del País Valencià deje de ser mero objeto de políticas neoliberales y pase a ser sujeto activo en la disputa por el futuro de la educación.
Qué podemos hacer
Sumarse activamente a las asambleas de centro allí donde existan, y contribuir a crearlas donde todavía falten, es el primer paso para que la AEEP-PV se consolide como una herramienta viva y no como una sigla más. Quienes forman parte de sindicatos docentes, AMPAs o colectivos vecinales pueden impulsar espacios de coordinación explícitos con la organización estudiantil, en la lógica del frente único descrita más arriba, evitando que la defensa de la educación pública quede fragmentada entre gremios. Difundir el manifiesto fundacional y explicar su enfoque de clase —frente al relato despolitizado de la «libertad de elección»— es también una tarea inmediata para cualquier militante o simpatizante de la causa. Y, allí donde se convoquen nuevas jornadas de huelga o movilización, la presencia organizada del estudiantado junto al profesorado y las familias sigue siendo la mejor garantía de que esta ofensiva neoliberal encuentre una respuesta unitaria y sostenida en el tiempo.
- Sindicat d’Estudiants del País Valencià, cobertura de la vaga estudiantil indefinida y las movilizaciones de la comunidad educativa (mayo de 2026) — sindicatdestudiants.net
- VilaWeb, «Els estudiants s’uneixen a la vaga indefinida de docents al País Valencià» — vilaweb.cat
- La República, «Protesta ante el Ayuntamiento de Valencia tras el asalto del concejal Vox a la sede estudiantil» (23 de julio de 2026) — larepublica.es
- Manifiesto fundacional. https://revistasao.cat/naix-lalianca-destudiants-per-leducacio-publica-del-pais-valencia/
