XXII Congreso del PCE, entre el seguidismo o la reconstrucción.

Composición gráfica de una brecha con ayuda de IA

Existe un riesgo clave para las organizaciones históricas, el de confundir la supervivencia institucional con la vitalidad revolucionaria. El Partido Comunista de España se encuentra hoy en esa zona gris donde, mientras consolida posiciones en la gestión del Estado, la organización se desvanece en las calles y en los centros de trabajo. Es la paradoja del «mientras tanto», de un periodo de intervención institucional que, lejos de servir de altavoz a un programa de transformación, amenaza con convertirse en una sala de espera donde mueren las expectativas y se va agotando la identidad política del Partido.

La plataforma «Hay Partido», que ya en marzo de 2026 puso sobre la mesa la crisis de dirección y orientación del PCE, diagnostica ahora, a las puertas del XXII Congreso convocado para el 12 y 13 de diciembre en Córdoba, una atrofia estratégica más profunda todavía, el riesgo real de que el Partido deje de ser una fuerza de vanguardia para mutar en un instrumento de gestión de las contradicciones del régimen.

El Partido es su militancia, no sus directivos

Frente al pesimismo que emana de las cifras de desafección, hay una certeza que conviene sostener. El Partido no es una estructura definida por su cúpula, sino un organismo vivo que extrae su fuerza de su base social. Los documentos alternativos presentados hacia el XXII Congreso no son un gesto de ruptura, son la visibilización de una realidad persistente, la de una militancia que sigue intentando reconstruir el proyecto allí donde la dirección ha dejado de mirar. El malestar político que recorre la organización no responde a una cuestión de deslealtad personal, sino a la respuesta natural ante un alejamiento táctico de los barrios y del sindicalismo de clase.

«El Partido existe porque existe su militancia, más allá de sus órganos centrales de dirección o de sus representantes institucionales. Existe porque hay una militancia que, pese a todo, sigue dedicando horas de su vida a reconstruirlo como herramienta revolucionaria. Ese Partido no ha desaparecido ni ha renunciado a pensar por sí mismo.»

De la síntesis dialéctica a la exclusión orgánica

Históricamente, la confrontación de ideas ha sido el motor de avance del PCE. Sin embargo, la diferencia de posiciones ha pasado de tratarse como una virtud a percibirse como una amenaza interna. Se ha producido un desplazamiento en el que la autoridad política, esa capacidad de convencer e integrar, ha sido sustituida por una autoridad orgánica apoyada en el uso de los estatutos para sostener mayorías artificiales.

Dos episodios ilustran esta deriva. La fractura con la UJCE se consumó tras el congreso de la juventud comunista de diciembre de 2023, cuando la dirección rechazó un proceso político compartido de acompañamiento y optó por la confrontación directa, quebrando su relación con sus propios cuadros jóvenes. Después llegó la exclusión de los secretarios políticos territoriales, apartados de los órganos centrales en una maniobra de última hora que contravenía acuerdos unánimes previos y que blindaba una mayoría numérica de cara al Congreso.

El patrón de obstrucción se ha repetido en las últimas semanas. La comisión congresual creada el 2 de julio de 2026 para garantizar la unidad fue torpedeada de forma sistemática y liquidada unilateralmente apenas minutos antes de un Comité Central que, el 19 de julio, aprobó por mayoría los documentos y el calendario congresual con un 56% de apoyo frente a un 44% recibido por la enmienda a la totalidad. El margen es estrecho y confirma lo que ya advertíamos meses antes, que la normalización política nunca fue una prioridad real de la actual dirección.

La trampa del «mal menor» y los límites del régimen

El punto más crítico de este proceso es la subordinación de la estrategia comunista a la lógica del institucionalismo. Bajo la premisa del mal menor para frenar a la reacción, el PCE ha ido renunciando a su perfil propio y aceptando de facto los límites del régimen surgido de la Transición. La acción institucional ha dejado así de ser un instrumento subordinado para convertirse en el eje central de la actividad del Partido, diluyendo su capacidad de intervenir de forma autónoma.

El episodio de junio de 2025 resultó revelador. Ante el incremento del gasto militar exigido por la OTAN, el Secretariado bloqueó la propuesta de abrir un debate democrático interno sobre la permanencia del PCE en el Gobierno. Al renunciar a disputar la hegemonía a la socialdemocracia, el Partido quedó atrapado en una táctica que ya no sirve a ninguna estrategia revolucionaria reconocible.

«Cuando una organización acaba adaptando permanentemente su táctica a las exigencias de cada coyuntura, deja de dirigir los acontecimientos para empezar a ser dirigida por ellos.»

El balance de lo invisible

La influencia real de un partido comunista no se mide en escaños ni en presencia mediática, sino en su capacidad de organizar a la clase trabajadora. El éxito en los despachos es ilusorio si se produce mientras la organización se disuelve por dentro. El balance del último ciclo obliga a responder preguntas que las cifras de voto no pueden contestar. ¿Tiene hoy el PCE una mayor implantación territorial y social que hace cuatro años? ¿Existen más núcleos activos en los barrios y en los centros de trabajo? ¿Cuenta con más cuadros formados y con mayor autoridad política real? ¿Es capaz de dirigir y orientar los conflictos de clase actuales? Pues no.

El diagnóstico es severo. Avanzar en las instituciones mientras se retrocede en la implantación social no es éxito, es una mutación hacia la irrelevancia estratégica.

  1. Manifiesto «Hay Partido», Público — https://www.publico.es/opinion/columnas/hay-partido.html
  2. «El PCE celebrará su XXII Congreso los días 12 y 13 de diciembre bajo el lema «Ganar el futuro en común»», Tercera Información — https://www.tercerainformacion.es/articulo/actualidad/20/07/2026/el-pce-celebrara-su-xxii-congreso-los-dias-12-y-13-de-diciembre-bajo-el-lema-ganar-el-futuro-en-comun/
  3. «El PCE ante su XXII Congreso, un debate que no puede quedarse en casa», Hojas de Debate — https://hojasdebate.es/organizaciones/el-pce-ante-su-xxii-congreso-un-debate-que-no-puede-quedarse-en-casa/
  4. «¿Hacia un XXII Congreso de escaparate en el PCE?», El Común — https://elcomun.es/2026/05/02/hacia-un-xxii-congreso-de-escaparate-en-el-pce/
  5. «Preparar el XXII Congreso del PCE desde ya», Red Síntesis — https://redsintesis.info/preparar-xxii-congreso-pce/
  6. «El sector crítico con Enrique Santiago calienta el congreso del PCE de diciembre con una candidatura alternativa», Público — https://www.publico.es/politica/sector-critico-enrique-santiago-calienta-congreso-pce-diciembre-candidatura-alternativa.html

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