Este 12 de agosto, el Secretariado del PCE ha difundido a la militancia de esta organización su acuerdo de reconocer la plataforma interna de opinión “Hay Partido”, instándole a ajustar su funcionamiento a la normativa vigente sobre corrientes internas congresuales. Es una buena noticia porque permite dinámicas más amplias de consideración y debate político tan imprescindibles en la actual situación.
Seguidamente incluimos enlaces a los documentos de esta plataforma que apoyamos y que tan buenas y amplias expectativas ha generado dentro y fuera del PCE. E igualmente desarrollamos un análisis como contribución para mejorar y ampliar las propuestas y alcances presentados.
Documentos de «Hay Partido»
- Manifiesto
- Propuesta al Comité Central del PCE para la garantía de las relaciones entre el PCE y la UJCE discutida en su VI pleno, del 3 de junio de 2023, para abordar una respuesta cohesionada a la crisis en la organización juvenil. Enlace al documento.
- Propuesta para una salida unitaria al XXI Congreso, remitida el 20 de septiembre de 2022 al Secretario General del PCE, con el fin de la búsqueda de un acuerdo que cerrase la fractura del pasado congreso. Enlace al documento.
- Propuesta de normalización de la vida política del PCE a más de un año del XXI Congreso, remitida el 15 de septiembre de 2023, como apuesta para abordar de forma sincrónica el debate del Programa Estratégico y la recomposición de la unidad interna. Enlace al documento.
- Propuesta de resolución “Por un debate amplio, franco, sereno y democrático en el seno del PCE sobre la permanencia en el Gobierno de coalición” trasladada al XIII pleno del Comité Central, del 8 de junio de 2025, en el marco de las discusiones el rearme y la respuesta del gobierno español. Enlace al documento.
¿Recomponer o refundar? Lo que «Hay Partido» no termina de responder
El XXII Congreso del Partido Comunista de España se acerca cargado de un conflicto que, a primera vista, parece puramente orgánico. Sin embargo, la plataforma interna «Hay Partido» cuestiona políticamente a la dirección saliente, presentando un documento que apunta a que, detrás de la disputa «de aparato» sobre quienes formarán la nueva dirección, existe una concepción del partido, de la relación entre lucha institucional y lucha de clases, y de lo que debe significar hoy la autonomía política de una organización comunista. Y es precisamente en ese terreno —el de la estrategia política— donde el documento acierta en el diagnóstico pero se queda corto en la respuesta.
A mi juicio, el verdadero debate del XXII Congreso y el documento no formula con claridad gira en torno a si se trata de una recomposición orgánica o más bien de la refundación políticas del partido. Porque se trata de dos posibilidades muy distintas. La de recomponer el PCE como organización implica limitarse a recuperar militancia, reconstruir órganos, resolver conflictos internos, mejorar los procedimientos democráticos. Todo ello es necesario, pero puede producirse perfectamente sin ninguna transformación estratégica.
La otra opción no disyuntiva es usar esta crisis para emprender una auténtica reconstrucción revolucionaria del partido, entendida como recuperación de su función histórica de vanguardia organizada de la clase trabajadora. Eso exige mucho más que cambiar una dirección por otra. Exige reconstruir la teoría, el análisis de clase, la estrategia, los cuadros, la organización, la intervención en las luchas, la autonomía política, la estrategia de alianzas y la perspectiva socialista, en ese orden.
La crisis del PCE no es un problema exclusivamente español. forma parte de la crisis histórica del movimiento comunista en las sociedades capitalistas avanzadas, con el debilitamiento de la clase obrera organizada, la institucionalización de sectores de la izquierda y la fragmentación de la conciencia de clase como telón de fondo. Por eso el debate esencial gira en torno a qué proyecto comunista puede reconstruir una relación orgánica entre el partido y la clase trabajadora, y como convertir las luchas inmediatas en conciencia política, organización y perspectiva de poder. Reconstruir los órganos del partido es una tarea organizativa; reconstruir su función revolucionaria es una tarea de importancia histórica.
Qué hacer
El debate del XXII Congreso del PCE no es un asunto interno que solo incumba a la militancia. Cualquier persona organizada en la izquierda transformadora tiene algo que decir y algo que hacer aquí, con independencia de su carné. En primer lugar, exigir que este debate congresual no se cierre en falso como una disputa entre personas o sensibilidades internas, sino que se traduzca en documentos públicos, verificables, que respondan con concreción a bastantes cuestiones que aún siguen abiertas, sobre el análisis de clase de la España actual, la posición ante la OTAN, la UE y el rearme europeo, la estrategia frente a la vivienda como mecanismo de extracción de renta, o como potenciar la organización juvenil comunista.
En segundo lugar, y más allá del PCE, trasladar esa misma exigencia a cualquier organización, sindicato o colectivo en el que militemos. Medir la propia actividad no por la presencia institucional o mediática, sino por la implantación real en los centros de trabajo, los barrios y los conflictos concretos —vivienda, condiciones laborales, migración— que hoy traviesan a la clase trabajadora.
En tercer lugar, no esperar a que la respuesta llegue de arriba. Allí donde exista un conflicto de vivienda, una asamblea sindical o una lucha migrante, la tarea de reconstruir una política de clase empieza antes y de forma más concreta que en cualquier congreso: organizando, interviniendo y disputando hegemonía en el terreno donde se libra la lucha de clases, no solo en el de la representación.
