La cumbre de los BRICS en Nueva Delhi y los límites del multipolarismo.

Simulación por IA de la mesa de lideres de los BRICS sostenida por los trabajadores

Los acuerdos de Nueva Delhi sobre moneda, préstamos y comercio abren nuevas posibilidades frente a Washington y Bruselas. Pero un cambio en el reparto de poder entre Estados no resuelve, por sí solo, quién se queda con el fruto del trabajo dentro de cada uno de ellos.

Los días 12 y 13 de septiembre, los gobiernos del bloque BRICS se reunieron en Nueva Delhi para acordar determinadas medidas en materia de comercio en monedas nacionales, interconexión de sistemas de pago y reformas del FMI y el Banco Mundial. La cobertura mediática, tanto la entusiasta como la alarmista, ha tratado de presentar estos acuerdos como un movimiento tectónico que erosiona la hegemonía occidental. Y en parte lo es. Pero conviene no confundir el debilitamiento de Washington y Bruselas con una mejora automática de las condiciones de vida de la clase trabajadora, ni la de occidente ni la de los propios países BRIC, como Brasil, India, China, Sudáfrica o cualquiera de los países integrantes.

Porque, cuando se dice que «un país gana» en la escena internacional, nunca debemos dejar de preguntarnos sobre quién es el que gana dentro de ese país. Un gobierno que diversifica sus prestamistas y compradores gana margen de maniobra frente a las presiones externas —eso es real y no debe despreciarse—. Pero ese margen lo capitaliza en primer lugar el Estado y el capital nacional, no quien trabaja. Es la misma lógica, por ejemplo, del agricultor que consigue un segundo comprador para su cosecha y podrá negociar un mejor precio, pero si no es dueño de la tierra, los beneificios van hacia el terrateniente.

De-dolarizar no es descapitalizar

Pagar en yuanes o en reales en lugar de dólares reduce costes de transacción y cierta dependencia de la infraestructura financiera occidental. Esto es importantes, pero el ahorro que obtiene una empresa al esquivar el dólar no se traduce mecánicamente en mejores salarios o derechos laborales. Se traduce, salvo que exista organización capaz de disputarlo, en un mayor margen de beneficio empresarial.

Lo mismo cabe decir del Nuevo Banco de Desarrollo del BRIC. Financia infraestructura, sí, pero sigue siendo un banco que necesita repagar a sus acreedores —de hecho, en marzo de 2022 congeló nuevas operaciones en Rusia, uno de sus propios países fundadores, ante las sanciones internacionales—. Antes de celebrar una carretera o una presa financiada por el NDB hay que preguntar quién la construye, quién es dueño de la instalación resultante y a quién beneficia el flujo de mercancías que permite. Una carretera puede unir un pueblo con un hospital o una mina con un puerto, aunque el nombre del banco que la paga no responde a esa pregunta.

El debilitamiento del dominio occidental puede abrir oportunidades, pero su aprovechamiento depende de quién controla la economía y quién decide sobre sus recursos.

Multipolaridad no es sinónimo de justicia

El bloque BRIC tampoco es un actor homogéneo. India compite industrialmente con China. Los exportadores de energía buscan compradores; los compradores, precios bajos. Irán y Emiratos Árabes Unidos se sentaron juntos en Nueva Delhi y respaldaron una declaración conjunta que pide contención en Oriente Próximo, mientras el presidente iraní se reunía con el príncipe heredero de Abu Dabi en el encuentro de mayor rango entre ambos países desde el inicio de la guerra. Un gesto diplomático relevante que, sin embargo, no disolvió el conflicto que los enfrenta. Compartir siglas no equivale a compartir proyecto político.

Y la historia ofrece un aviso incómodo, pues el mundo previo a 1914 también era multipolar, con varios imperios disputándose colonias y mercados. La coexistencia de varias potencias no impidió la guerra ni liberó a los pueblos sometidos bajo cualquiera de ellas. Repartir el poder entre más Estados capitalistas no es, por sí mismo, un programa de emancipación.

Una perspectiva de clase, no de bandera.

Si el crecimiento del bloque va a significar algo para la clase trabajadora de sus países, las preguntas que hay que hacerse son bastante concretas: ¿se transfiere tecnología o se sigue exportando materia prima barata a cambio de manufactura cara? ¿Se crean empleos con derechos o se precariza para ganar competitividad frente a Occidente? ¿Mejoran sanidad y educación con los nuevos ingresos o se los queda el capital exportador? ¿Se respetan los territorios de las comunidades afectadas por la infraestructura financiada?

Nada de esto significa que la disputa BRICS-Occidente sea irrelevante o que deba tratarse con la misma vara que las agresiones de Washington. Resistir el chantaje financiero y las sanciones unilaterales de Estados Unidos es legítimo y, en muchos casos, necesario. Pero apoyar esa resistencia no puede convertirse en blanqueo de los gobiernos y las burguesías que integran el bloque. Los trabajadores indios, brasileños o chinos tienen los mismos intereses de clase frente a sus propios empresarios que frente al capital occidental.

  • Manuel Medina, «La «Cumbre de los BRICs» y el espejismo de la emancipación «por arriba»», Canarias Semanal, 17 de septiembre de 2026 (republicado en Kaos en la Red): kaosenlared.net
  • New Development Bank, «General Strategy for 2022–2026: Scaling Up Development Finance for a Sustainable Future», mayo de 2022: ndb.int
  • New Development Bank, «BRICS-led New Development Bank puts transactions in Russia on hold», comunicado del 3 de marzo de 2022: business-humanrights.org
  • Sarita Chaganti Singh, Shivangi Acharya y Saurabh Sharma, «Iran and UAE back joint BRICS statement urging restraint in war», Reuters, 12 de septiembre de 2026: theprint.in (Reuters)
  • Sarita Chaganti Singh, «BRICS adopts joint declaration, urges «maximum restraint» in Mideast», Reuters, 12 de septiembre de 2026: kathmandupost.com (Reuters)
  • El artículo original de Manuel Medina cita además Times of India (12/09/2026), Folha de S.Paulo (13/09/2026) y Associated Press (13/09/2026) sin enlace directo verificable; se referencian aquí como fuente secundaria a través del artículo original.

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