«Quien quiere la paz, prepara la paz». Conferencia en Bruselas planta cara al rearme europeo
Más de 350 personas de sindicatos, universidades y movimientos juveniles de toda Europa se reunieron el 14 de marzo en Bruselas para confrontar el proyecto ReArm Europe con un argumento central, que la militarización no produce seguridad ni bienestar, solo beneficios para los accionistas.
En el mismo momento en que Bruselas acogía la feria de armamento BEDEX, más de 350 personas llenaban una sala cercana para decir exactamente lo contrario: no al rearme, sí al bienestar, la paz y la cooperación internacional. La conferencia organizada por la plataforma belga Stop Militarisation y la campaña europea StopReArm Europe reunió a sindicatos, académicos, jóvenes activistas y figuras políticas en torno a un análisis común sobre hacia dónde está derivando la Unión Europea y a quién beneficia ese rumbo.
La elección de la fecha no fue accidental. Celebrar este encuentro en paralelo a BEDEX —escaparate normalizado de la industria armamentística— fue en sí mismo un acto político: la paz no como utopía sentimental, sino como proyecto concreto que compite, en las mismas calles y el mismo día, con el negocio de la guerra.
Una Europa armada no es una Europa libre
La conferencia abrió con una réplica directa al informe del ministro belga de Defensa, Theo Francken, cuyo título —”Quien quiere la paz, prepara la guerra”— condensaba la doctrina dominante en los gobiernos europeos actuales. La respuesta desde el estrado fue sin ambigüedades: quien quiere la paz, prepara la paz.
Pero la ponencia inaugural fue más allá del intercambio de lemas. La militarización fue descrita no como un problema meramente presupuestario, sino como una transformación profunda que afecta a las mentalidades, los sistemas educativos, la investigación científica, el debate público y la propia democracia. El marco conceptual quedó establecido desde el principio:
«Para nosotros, una llamada Europa armada independiente no es más que una copia europea de los actuales Estados Unidos de Trump, un imperio bélico. Si nos aferramos a la militarización, seguimos la misma lógica. Ya sean fabricadas en Estados Unidos o en Europa, siempre se usarán para imponer esferas de influencia y librar guerras por los recursos en el Sur Global.»
«Necesitamos una Europa diferente: una que sirva a las necesidades del pueblo, no a las de los aprovechados de la guerra. Queremos seguridad colectiva. Seguridad que significa que tienes derechos, que tienes comida y un hogar, y un futuro para nuestros hijos que no reside exclusivamente en el ejército.» — Ponencia inaugural de la conferencia Stop Militarisation, Bruselas, 14 de marzo de 2026
André Flahaut, exministro belga de Defensa, aportó una perspectiva desde dentro del sistema que resultó especialmente reveladora. Recordó que al asumir el cargo en 1999 le advirtieron que no hablara demasiado de paz porque a los círculos de defensa no les gustaría. Hoy, dijo, los responsables políticos se comportan como niños en una juguetería, fascinados por drones de treinta millones de euros. Andrew Feinstein, autor del estudio de referencia sobre corrupción en el comercio de armas, trazó la conexión estructural entre mercados bursátiles, corrupción sistémica y control político de la industria armamentística: una cadena en la que el beneficio siempre tiene la última palabra.
El rearme no crea empleo: lo destruye
Uno de los debates más sólidos de la jornada fue el protagonizado por representantes sindicales. Hilal Sor, de FGTB Metal, y Ulrike Eifler, de IG Metall —el mayor sindicato industrial de Alemania— desmontaron uno de los argumentos más repetidos para justificar el proyecto ReArm Europe: que el gasto militar es un motor de empleo y reindustrialización. Su conclusión fue la inversa: la inversión militar no frena la desindustrialización, la acelera. El capital que fluye hacia contratos de defensa es capital que no se destina a reconversión productiva, a sectores intensivos en mano de obra, a industria civil con capacidad de arrastre territorial. ReArm Europe no es un plan de empleo. Es una trampa para los trabajadores.
Es el plan de la Comisión Europea aprobado en marzo de 2025 para movilizar hasta 800.000 millones de euros en gasto de defensa en los próximos años, combinando fondos comunitarios, préstamos del Banco Europeo de Inversiones y flexibilización de las reglas de déficit para los estados miembros. Sus promotores lo presentan como respuesta a la amenaza rusa y a la incertidumbre sobre el compromiso de la OTAN bajo Trump. Sus críticos señalan que beneficia principalmente a un puñado de grandes contratistas armamentísticos —Rheinmetall, Thales, Leonardo, Airbus Defence— mientras recorta margen fiscal para sanidad, educación y vivienda.
La juventud frente al reclutamiento: resistencia desde las aulas
El panel dedicado a los jóvenes mostró que la militarización no se limita a los presupuestos: avanza también en los entornos educativos. Investigadores de la Universidad de Amberes y activistas de organizaciones juveniles como Redfox e Internationaler Jugendverband documentaron campañas de sensibilización en escuelas y universidades belgas, así como experiencias concretas de rechazo al reclutamiento militar. El representante de Stop Militarisation cerró la conferencia advirtiendo explícitamente del papel de la feria BEDEX en la normalización de la cultura armamentística entre los más jóvenes: la industria invierte en colonizar la imaginación antes de que los cuerpos lleguen a la edad de reclutamiento.
Gaza: el laboratorio donde se prueban las armas europeas
El panel más incómodo fue también el más necesario. Christophe Wasinski, de la Universidad Libre de Bruselas, y Andrew Feinstein reconstruyeron la red logística global a través de la cual armas de fabricación europea llegan a Israel, con escalas en puertos y aeropuertos que los gobiernos conocen y consienten. La conclusión de Feinstein fue formulada sin eufemismos: lo que ocurre en Gaza es apartheid, pero ejecutado con armamento más moderno. La militarización europea no es un fenómeno abstracto: tiene un banco de pruebas real, con víctimas reales, con nombres.
El cierre sindical: lo que la guerra le roba a los trabajadores
Stijn Gryp, de ACV, y Hilal Sor cerraron la conferencia con una advertencia que conecta el pasado con el presente: las políticas de lógica bélica nunca han beneficiado a los trabajadores. Lo que la carrera armamentística consume son los mismos recursos que deberían ir a hospitales, escuelas, vivienda y pensiones. Los derechos laborales y sociales no fueron concesiones de los estados: fueron conquistas arrancadas por la lucha obrera. Esa lucha tiene hoy un nuevo frente.
No hay paz ni seguridad duradera sin justicia social. Una sociedad pacífica necesita un estado de bienestar fuerte, no una carrera armamentística. — Conclusiones de la conferencia, plataforma Stop Militarisation, Bruselas
14 de junio en Bruselas: la movilización llega a la calle
La conferencia terminó con un llamamiento concreto: manifestación internacional en Bruselas el próximo 14 de junio de 2026, convocada bajo el lema Bienestar, no Guerra, en colaboración con la campaña europea StopReArm. Es una cita que reúne a sindicatos, movimientos de paz, organizaciones juveniles y fuerzas políticas de izquierda de todo el continente.
Desde España, el recorrido hasta Bruselas es asequible y las organizaciones sindicales y de izquierda tienen capacidad de articular desplazamientos colectivos. Si no puedes ir, amplifica. La narrativa del rearme inevitable se sostiene mientras no tenga enfrente una narrativa organizada y visible. Esa narrativa existe. El 14 de junio tiene cara y fecha.
Más información en la campaña europea: stoprearm.eu
