Contra la piratería israelí y el secuestro de activistas.

Foto de Saif Abukeshek y Thiago detenidos sobre fondo marítimo.

Lo que comenzó como una misión civil de paz en aguas internacionales terminó convertido en un secuestro militar. Y lo que está en juego ahora es la vida de un activista noviolento, vecino de Barcelona, que enfrenta un tribunal militar israelí y la amenaza de la pena de muerte.

En la madrugada del 30 de abril de 2026, comandos de la Marina israelí asaltaron por la fuerza los buques de la Global Sumud Flotilla en aguas internacionales, cerca de la isla de Creta, a más de mil kilómetros de Gaza. Israel lo llamó “operación de seguridad”. El derecho internacional tiene otro nombre para eso: piratería, cometida además en territorio soberano de la Unión Europea.

El resultado: 175 activistas de decenas de países fueron detenidos, golpeados y trasladados a suelo griego. Pero dos de ellos no fueron liberados. Saif Abukeshek, palestino residente en Barcelona con nacionalidad española, y Thiago Ávila, coordinador internacional brasileño, fueron secuestrados y trasladados a territorio israelí bajo custodia militar.

La biografía de un activista noviolento

Saif Abukeshek nació en el campo de refugiados de Askar, en Nablus. Lleva 23 años viviendo en Barcelona, donde se ha convertido en una figura clave de la solidaridad con Palestina. Fue uno de los principales divulgadores en el Estado español del Movimiento de Solidaridad Internacional (ISM), una organización que desde sus orígenes apostó por la acción directa noviolenta como estrategia central de resistencia.

Afiliado a la Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC), Saif participó en la Flotilla Sumud desde esa coherencia: presencia civil, denuncia pacífica y visibilización de un bloqueo ilegal que los gobiernos occidentales han normalizado durante demasiado tiempo.

Por eso, su detención no es un accidente. Es un aviso.

Israel ha acusado a Saif de “pertenencia a organización terrorista”, vinculándolo de manera infundada con Hamás. Esa imputación no es casual: es el resultado directo de las reformas legislativas impulsadas por el gobierno Netanyahu entre 2024 y 2026, que han ampliado la definición de terrorismo hasta hacerla coincidir con cualquier forma de activismo palestino o propalestino.

Y el marco legal es aterrador: la reforma introduce la posibilidad de aplicar la pena de muerte para delitos de terrorismo, con mayoría simple del tribunal. Saif será juzgado por un tribunal militar —no civil—, lo que suprime las garantías procesales básicas reconocidas en el derecho internacional.

Los testimonios de los activistas liberados son escalofriantes: Los testigos presenciales relataron los gritos de Abukeshek resonando por todo el barco mientras era sometido a torturas sistemáticas tras ser separado de los demás.

La respuesta ciudadana no se ha hecho esperar.

Frente a este secuestro, la movilización popular ha sido inmediata. El mismo 1 de mayo de 2026, cientos de personas se concentraron frente al Ministerio de Asuntos Exteriores en Madrid bajo la consigna «¡Liberen a Thiago y a Saif ya!». En Barcelona y otras ciudades se registraron concentraciones similares. Sesenta participantes de la flotilla ya liberados iniciaron una huelga de hambre como acto de resistencia solidaria.

Organizaciones como Mambrú Antimilitaristas Zaragoza han activado canales de presión para exigir al gobierno de Pedro Sánchez que actúe con contundencia diplomática. Las demandas son claras: intervención urgente del ministro José Manuel Albares y presión a las instituciones europeas, ya que el secuestro ocurrió en aguas de la UE.

Impunidad, complicidad y resistencia

Lo ocurrido frente a las costas de Creta no puede leerse como un incidente aislado. Es la expresión más reciente de una política sistemática del Estado israelí que opera con la certeza de que sus acciones no tendrán consecuencias. Y esa certeza se sostiene sobre la complicidad activa o la inacción calculada de los gobiernos occidentales.

Que las autoridades europeas no hayan impedido el traslado ilegal de dos ciudadanos —uno español, uno brasileño— a territorio israelí revela hasta qué punto la arquitectura de derechos de la UE se convierte en letra muerta cuando el infractor es un aliado estratégico.

Frente a todo ello, la respuesta popular vuelve a marcar la diferencia. La Coalición de la Flotilla de la Libertad ha anunciado que continuará sus acciones. La solidaridad internacional con Palestina no solo no se detiene: cada acción represiva la amplía y la fortalece.

La liberación de Saif es una prueba de fuego.

La liberación de Saif Abukeshek y Thiago Ávila es una exigencia de derecho internacional, de coherencia democrática y de dignidad humana elemental. Pero es también una prueba de fuego para los gobiernos español y europeo: o actúan, o quedan definitivamente registrados como cómplices de una impunidad que ya no puede esconderse.

El silencio mediático solo se rompe con difusión organizada.

Pasa a la acción.

Escribe al Ministerio de Exteriores (informacion.administrativa@maec.es y dg.cdpr@maec.es) exigiendo la intervención inmediata.

· Presiona a la UE contactando con tu eurodiputado/a.

· Difunde y moviliza con los hashtags: #FreeSaif #FreeThiago #SumudFlotilla #FreedomFlotilla.

. Firma la siguiente petición del Congreso Parlamentario Global Sumud.

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