Cómo el capitalismo ha colonizado la salud mental desde la empresa hasta la vida cotidiana
Cuando una multinacional instala aplicaciones para monitorizar el estado emocional de sus trabajadores, no está promoviendo simplemente el bienestar psicológico. Está gestionando una fuerza de trabajo. La diferencia es decisiva. Casos como el uso de herramientas de salud mental corporativa por parte de Amazon muestran hasta qué punto el capitalismo contemporáneo ha incorporado la dimensión emocional como parte del proceso productivo.
La expansión de programas de mindfulness empresarial, coaching motivacional y plataformas de monitorización emocional no responde únicamente a una preocupación humanitaria por el sufrimiento. Forma parte de una transformación más profunda: la integración de la subjetividad en las dinámicas de valorización del capital.
La investigación del psicólogo y teórico Luis Pablo López-Ríos analiza este fenómeno utilizando dos tradiciones críticas fundamentales: el marxismo estructuralista de Louis Althusser y el psicoanálisis de Jacques Lacan. Su tesis es que buena parte de la llamada psicología convencional no funciona como una ciencia neutral dedicada a estudiar la felicidad humana, sino como un dispositivo ideológico orientado a adaptar a los individuos a las exigencias del capitalismo neoliberal.
La psicología como aparato ideológico
Para Althusser, el sujeto no existe como una entidad autónoma previa a la sociedad. El individuo se constituye dentro de unas relaciones materiales concretas y mediante instituciones que reproducen el orden existente. Lo que denominó “Aparatos Ideológicos de Estado” —la escuela, la familia, los medios de comunicación o determinadas disciplinas científicas— cumplen precisamente esa función: producir sujetos adaptados a la estructura social dominante.
Desde esta perspectiva, la psicología dominante no sería simplemente una disciplina científica interesada en comprender al ser humano, sino un conjunto de técnicas destinadas a facilitar la adaptación social. La idea de un individuo aislado, autosuficiente y plenamente responsable de su destino aparece así como una construcción ideológica funcional al capitalismo.
López-Ríos recupera además una conocida afirmación de Althusser según la cual la psicología constituye “el lugar de las peores confusiones y perversiones ideológicas de nuestros tiempos”. La crítica no apunta contra las personas que ejercen la profesión, sino contra el papel estructural que determinadas corrientes psicológicas desempeñan en el mantenimiento del orden social.
Lacan y la crítica al mito del individuo autónomo
La lectura lacaniana profundiza esa crítica desde otro ángulo. Lacan distinguía entre el sujeto del inconsciente y el yo imaginario. Mientras el sujeto está atravesado por contradicciones, deseos y determinaciones sociales que escapan al control consciente, el yo funciona como una ilusión de unidad y autonomía.
La psicología neoliberal trabaja precisamente sobre esa ficción: el individuo soberano que puede reinventarse constantemente mediante esfuerzo personal, actitud positiva y autocontrol emocional. El problema es que, al reforzar esa imagen imaginaria, el sufrimiento social termina interpretándose como un fracaso individual.
La ansiedad, el agotamiento laboral o la depresión dejan de aparecer como consecuencias de condiciones materiales concretas —precariedad, explotación, competencia permanente, inseguridad vital— para convertirse en síntomas de una supuesta incapacidad personal para gestionar emociones o desarrollar resiliencia.
Del fordismo a la gestión emocional del trabajador
La función social de la psicología ha cambiado junto con las transformaciones del capitalismo.
| Etapa del capitalismo | Modelo psicológico dominante | Objetivo principal |
| Fordismo industrial | Conductismo | Disciplina y obediencia del cuerpo trabajador |
| Neoliberalismo cognitivo | Psicología positiva y coaching | Gestión emocional, resiliencia y autoexplotación |
Durante el capitalismo fordista bastaba con disciplinar cuerpos y rutinas. El conductismo ofrecía herramientas eficaces para ello mediante mecanismos de estímulo y respuesta. Sin embargo, en el capitalismo contemporáneo —basado cada vez más en el trabajo cognitivo, comunicativo y emocional— el capital necesita intervenir también sobre la subjetividad.
Aquí adquieren protagonismo figuras como Martin Seligman y la llamada psicología positiva. Conceptos como resiliencia, motivación, flow o fortalezas personales pasan a ocupar el centro del discurso empresarial y educativo.
Las grandes corporaciones tecnológicas han convertido esta lógica en un auténtico modelo de gestión. Empresas como Google o Amazon desarrollan programas de bienestar corporativo destinados no a modificar las condiciones materiales de trabajo, sino a mejorar la capacidad de adaptación del trabajador a esas condiciones.
La individualización del sufrimiento social
Uno de los efectos más profundos de esta lógica es la despolitización del malestar. Fenómenos como el burnout, la ansiedad crónica o la depresión asociada a la precariedad son interpretados cada vez más como problemas privados. El contexto social desaparece del diagnóstico. El trabajador agotado no es presentado como víctima de un sistema laboral irracional, sino como alguien que necesita aprender a gestionar mejor sus emociones.
Esta operación ideológica tiene consecuencias políticas directas. Si el sufrimiento se explica únicamente en términos individuales, las soluciones también quedan reducidas al ámbito individual: terapia, coaching, fármacos, meditación o autoayuda.
El conflicto colectivo desaparece del horizonte. El sindicato, la huelga o la organización política dejan de aparecer como respuestas legítimas al malestar social.
«¡Ve a terapia!» como consigna ideológica
La popularización de la expresión “¡Ve a terapia!” resume perfectamente esta transformación cultural.
La fórmula no niega el sufrimiento. Lo redefine. Allí donde podría emerger una crítica política a las condiciones sociales, el conflicto es reconducido hacia la esfera clínica e individual.
La precariedad laboral se convierte en problema de autoestima. La explotación pasa a llamarse gestión emocional deficiente. La inseguridad vital adopta el lenguaje de las “distorsiones cognitivas”.
La consecuencia es una política de la no-política: una sociedad donde el malestar existe, pero donde sus causas estructurales quedan sistemáticamente invisibilizadas.
La naturalización del capitalismo
Otro aspecto central de esta crítica consiste en mostrar cómo determinadas corrientes psicológicas presentan comportamientos históricamente producidos por el capitalismo como si fueran rasgos universales de la naturaleza humana.
La competencia permanente, el individualismo o la búsqueda egoísta de beneficio aparecen así como características inevitables del ser humano. El capitalismo deja entonces de percibirse como un sistema histórico concreto para presentarse como la expresión natural de cómo “somos realmente”.
La psicología dominante no solo describe sujetos adaptados al capitalismo: contribuye activamente a producirlos.
Repolitizar el malestar
La propuesta crítica de López-Ríos no consiste en negar la utilidad de la atención psicológica individual ni minimizar el sufrimiento real de millones de personas. La cuestión es otra: impedir que la dimensión clínica sustituya completamente a la dimensión política.
Repolitizar el malestar implica reconocer que buena parte de los problemas psicológicos contemporáneos están vinculados a condiciones materiales de existencia. La ansiedad económica, el agotamiento laboral o la depresión asociada a la precariedad no son únicamente experiencias privadas, sino respuestas subjetivas a dinámicas estructurales.
Esto supone también recuperar espacios colectivos desplazados por la lógica neoliberal de la autoayuda: sindicatos, movimientos vecinales, redes de solidaridad y formas de organización política capaces de transformar las condiciones que producen sufrimiento.
La pregunta decisiva deja entonces de ser únicamente “¿cómo adaptarse mejor?” para convertirse en otra mucho más incómoda para el sistema: “¿por qué debemos adaptarnos a condiciones sociales que producen malestar masivo?”.
REFERENCIAS
- https://www.resumenlatinoamericano.org/2026/05/08/nuestramerica-la-guerra-cognitiva-es-un-caballo-de-troya-cibernetico/
- https://www.telesurtv.net/opinion/geopolitica-y-tecnologias-guerra-cognitiva-y-el-sistema-de-desinformacion-social-en-america-la-…
- https://perio.unlp.edu.ar/ojs/index.php/question/article/view/7981
- https://www.dsn.gob.es/sites/default/files/2025-01/MODIFICADO%20ACCESIBLE%20TRABAJOS%20FORO%20CAMPA%C3%91AS%20DE%20DESINFORMACI%…
- https://www.acami.es/wp-content/uploads/2023/01/2-La-guerra-de-la-informacion-web.pdf
- Amazon Health and Wellness Programs
- Martin Seligman – Positive Psychology Center
- Stanford Encyclopedia of Philosophy – Louis Althusser
- Encyclopaedia Britannica – Jacques Lacan
- American Psychological Association – Burnout y estrés laboral

