Sesenta y seis años después de que la CIA planeara hacer caer la barba de Fidel Castro con talio, Washington vuelve a estar en el centro de un episodio que desmiente su propio relato, dado que el arma que decía sufrir de sus enemigos podría haber sido probada por su propio gobierno…
En septiembre de 1960, mientras Fidel Castro se disponía a intervenir ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York, un químico de la CIA llamado Sidney Gottlieb preparaba un plan tan delirante como revelador, el de contaminar los zapatos del líder cubano con talio para que se le cayera la barba en plena entrevista televisiva, e inundar el estudio de LSD para que perdiera el hilo del discurso. El episodio, rescatado recientemente por el escritor uruguayo Jorge Majfud en La Haine, constituye por así decirlo la puerta de entrada a una genealogía que llega, sin solución de continuidad, hasta ahora.
Gottlieb, apodado el Brujo Negro, dirigía desde 1953 el proyecto MK-Ultra, el programa de la CIA dedicado a experimentar con el control de la mente humana mediante drogas, hipnosis, shocks eléctricos y tortura. Sus sujetos de prueba, como recuerda Majfud, fueron presos, enfermos mentales, población negra estadounidense y guatemaltecos pobres inoculados deliberadamente con sífilis en la década anterior. La lógica fue siempre la misma y no ha cambiado apenas en siete décadas. Los cuerpos considerados prescindibles sirven de laboratorio para las tecnologías de dominación que después se aplican, con matices, sobre el resto del mundo.
Bernays, Goebbels y el «gobierno de las almas«.
Esta política, históricamente, arranca con Edward Bernays, pariente de Freud y considerado el padre de la propaganda moderna, cuyas técnicas de manipulación de masas inspiraron tanto a la industria publicitaria estadounidense como al aparato de propaganda nazi de Joseph Goebbels. De hecho, tanto el capitalismo tardío como el fascismo compartieron desde el principio un mismo interés técnico por la ingeniería del consentimiento. La diferencia entre vender jabón y vender guerra resultó, históricamente, casi inexistente.
Esa misma pulsión de dominio psicológico se proyectó siempre, de forma privilegiada, sobre América Latina. Por ejemplo, el artículo de Majfud recuerda el episodio nicaragüense de 1926, cuando Washington redobló su apoyo a un gobierno títere ante el temor de que otra nación de la región —en ese caso México— pudiera mostrar la menor señal de autonomía. El razonamiento imperial no ha necesitado actualizarse demasiado: lo que a Estados Unidos le aterra no es tanto la fuerza militar de un rival como la posibilidad de que su propio relato de superioridad se resquebraje ante testigos.
Nada mejor que la verdad ajena para consolidar la mentira propia.
También Cuba, por razones evidentes, ocupó un lugar central en esa obsesión. Porque una revolución exitosa a noventa millas de Florida representaba, en la imaginación de Washington, la primera ficha de un dominó que podía derrumbarlo todo. De ahí que la CIA financiara la contratación de antiguos torturadores nazis y japoneses para instruir a sus agentes; que comprara la práctica totalidad del LSD disponible en el mundo, y que -incluso- esa misma droga terminara filtrándose hacia la contracultura estadounidense. Lo que alimentó sin querer la rebelión hippie contra la guerra de Vietnam que después Nixon reprimiría con una «guerra contra las drogas». Guerra diseñada, según confesó uno de sus propios asesores en 1994, para criminalizar a la población negra y a los movimientos pacifistas.
De las mazmorras químicas a Guantánamo.
MK-Ultra fue oficialmente clausurado en 1972 y buena parte de sus archivos, destruidos por orden de Nixon, Helms y el propio Gottlieb. Pero el sueño de dominar la mente ajena no murió con el programa: mutó. Los experimentos con LSD cedieron paso a las «técnicas mejoradas de interrogación» aplicadas en Guantánamo tras el 11-S, diseñadas por psicólogos que cobraron millones de dólares por reciclar, con vocabulario técnico, los viejos métodos de la Inquisición europea.
Y de ahí prosiguió un desarrollo más silencioso todavía, el proyecto MEDUSA, iniciado en 2003 por la Marina estadounidense y la empresa WaveBand —después absorbida por Sierra Nevada Corporation—. Un arma de microondas capaz de inducir sonidos y sensaciones directamente en el cráneo de la víctima sin dejar marca visible ni ser captada por ninguna cámara. El propio Pentágono reconoció en su día que el sistema podía causar daño cerebral permanente, lo que llevó a Sierra Nevada a discontinuarlo formalmente hacia 2008.
Hasta llegar a la actualidad más reciente. Desde 2016, Washington ha acusado sucesivamente a Cuba, Rusia y China de atacar a su personal diplomático y de inteligencia con un arma de energía dirigida —el bautizado «Síndrome de La Habana»—, sin que ninguna investigación oficial haya logrado nunca demostrar la existencia de un atacante extranjero. En marzo de 2026, el programa 60 Minutes de la cadena CBS reveló, y confirmaron fuentes de los servicios de inteligencia, que el propio gobierno estadounidense adquirió, mediante una operación encubierta, un dispositivo portátil capaz de emitir pulsos de radiofrecuencia, y que ese aparato estaría siendo analizado como posible explicación de los síntomas sufridos por su propio personal.
El paralelismo con la trama que arranca en 1960 es claro. Durante décadas, Washington ha proyectado sobre Cuba la sospecha de una agresión tecnológica invisible mientras desarrollaba, financiaba y probaba en secreto las mismas tecnologías que después le atribuye a sus adversarios. Este mecanismo de proyectar sobre el otro lo que uno mismo hace, y presentar la propia agresión como legítima defensa, sigue intacto sesenta y seis años después. Aunque ahora la víctima señalada no es un revolucionario con barba, sino los propios funcionarios del imperio, atrapados en el engranaje de un aparato de seguridad que antepone el relato geopolítico a la salud de su gente.
¿Por qué importa esto hoy?
No se trata de curiosidad histórica. Cada vez que Washington necesita justificar sanciones, bloqueos o intervenciones, recurre al mismo repertorio narrativo, que el enemigo externo le ataca con armas ocultas. El bloqueo a Cuba, vigente desde hace más de sesenta años, se ha sostenido en buena medida sobre ficciones de este tipo. Desmontarlas con rigor documental forma parte del trabajo de solidaridad internacionalista.
La impunidad como regla.
Hay también que resaltar que hasta ahora nadie, en ningún tribunal del mundo, ha respondido jamás por MK-Ultra, por los experimentos con sífilis en Guatemala, por las torturas de Guantánamo o por el desarrollo de armas como MEDUSA. La impunidad no es un fallo del sistema imperial, es su condición de posibilidad.
Mientras el aparato de seguridad estadounidense pueda decidir unilateralmente qué cuerpos son sacrificables para el avance de su tecnología de dominación, y mientras pueda proyectar sobre sus adversarios geopolíticos las mismas prácticas que oculta en su propio historial, el relato de la superioridad moral occidental seguirá funcionando como cobertura ideológica de la violencia real.
Entender este esquema es, igualmente, una forma de defensa. Frente a la retórica que sigue presentando a Cuba, Venezuela o cualquier proyecto progresista latinoamericano como amenazas irracionales, conviene recordar quién ha experimentado durante más de setenta años con las tecnologías más sofisticadas de manipulación psicológica y física jamás documentadas.
¿Qué hacer?
La solidaridad con Cuba frente al bloqueo exige siempre presión política concreta sobre las instituciones europeas y españolas, para que condenen activamente el embargo estadounidense y voten en consecuencia en la ONU, más allá de declaraciones rituales. Las organizaciones de solidaridad con Cuba en el Estado español —comités de amistad, asociaciones de brigadistas, campañas contra el bloqueo— necesitan manos, difusión y presencia en la calle. Sumarse a sus actividades locales es un paso accesible para cualquier militante.
En paralelo, hacer una lectura crítica de la información que circula sobre supuestas «amenazas» de países señalados históricamente como enemigos de Washington. Es decir, hay que rastrear la fuente original, comprobar si existe evidencia independiente y desconfiar sistemáticamente de los relatos que atribuyen a un adversario geopolítico capacidades tecnológicas nunca demostradas. Y, en un plano más amplio, apoyar las campañas por la desclasificación de archivos de inteligencia y por la rendición de cuentas de los aparatos de seguridad occidentales es parte del mismo combate. Pirque : sin memoria documentada no hay posibilidad de justicia, y sin justicia la impunidad seguirá siendo la norma no escrita del orden imperial.
[1] El Lado Oculto de la Guerra Fría: Experimentos Reales de Control Mental. https://www.youtube.com/watch?v=5rTd-UItGmI
[2] La CIA inició su programa de control mental hace 67 años https://indeksonline.net/es/%E2%80%8Bcia-filloi-programin-e-kontrollit-te-mendjes-para-67-vjetesh/
[3] Cuando la CIA intentó controlar las mentes – La Vanguardia https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-contemporanea/20200229/473808039657/guerra-fria-drogas-cia-mente.html
[4] Experimentos de Control Mental: Realidades Científicas y la Historia Oculta https://www.youtube.com/watch?v=dxj6-QMMKCo
[5] MK Ultra: el programa secreto de la CIA – YouTube https://www.youtube.com/watch?v=dN5V5QNMuZ4
[6] Proyecto MK Ultra: Experimentación y Control Mental en la Guerra Fría https://www.studocu.com/es-mx/document/universidad-nacional-autonoma-de-mexico/guia-de-estudios/proyecto-mk-ultra/115749089
[7] MK Ultra y el control mental durante la Guerra Fría https://www.nacionesenruinas.com/post/mk-ultra-y-el-control-mental-durante-la-guerra-fr%C3%ADa-historia-experimentos-y-controversias-%C3%A9ticas
[8] MK Ultra: el poder quiere usar las drogas para el control mental https://energycontrol.org/mk-ultra-el-poder-quiere-usar-las-drogas-para-el-control-mental/
[9] Puestos relacionados https://www.gardenshaman.eu/es/2024/11/26/mkultra-el-papel-de-la-cia-en-la-investigacion-del-control-mental/
[10] MK-Ultra: el oscuro legado del programa secreto de la CIA … – BBC https://www.bbc.com/mundo/noticias-61073340
[11] 1960 – El sueño de controlar la mente (ajena) https://rebelion.org/1960-el-sueno-de-controlar-la-mente-ajena/
[12] artículos/ensayos — Escritos Críticos – Jorge Majfud https://majfud.org/articulos/
[13] 1960 – El sueño de controlar la mente (ajena) – LaHaine.org https://www.lahaine.org/mm_ss_mundo.php/1960-el-sueno-de-controlar-la-mente
[14] 1960. El sueño de controlar la mente (ajena) — Escritos Críticos https://x.com/majfud/status/2071638188188205548
[15] Guerra Fría: lecturas desde el marxismo sobre un mundo bipolar https://repositoriosdigitales.mincyt.gob.ar/vufind/Record/SEDICI_0245856853f8ea3c9435b2f26357c152
[16] Teoría de Marx, crisis y superación del capitalismo (A propósito de la … https://revistas.um.es/sh/article/download/350851/251501/1186771
[17] [PDF] Teoría Crítica del Capitalismo – Dialnet https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/6223195.pdf
[18] la psicopolitica https://es.scribd.com/document/757583440/la-psicopolitica
[19] La crisis de la libertad en la psicopolítica de Han: Análisis crítico https://www.studocu.com/co/document/universidad-de-los-andes-colombia/fundamentos-de-derecho-de-los-negocios/la-crisis-de-la-libertad-en-la-psicopolitica-de-han-analisis-critico/140177786
