¿Unificar el mercado interior europeo y destruir los derechos de los trabajadores? Bruselas, 12 febrero.

Escenas de la UE y el influjo de las multinacionales

El próximo 12 de febrero los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) se reunirán en el castillo de Alden Biesen, en la Bélgica rural, para celebrar una cumbre informal dedicada a la llamada “competitividad”. Este “Retiro de Líderes” abordará las exigencias de desregulación promovidas por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y el canciller alemán, Friedrich Merz, primero en el Foro Empresarial Italia-Alemania y después en la Cumbre Intergubernamental, bajo el rótulo del «28º régimen»  . El Consejo Europeo informal está organizado por el primer ministro belga, Bart de Wever, que comparte con Merz y Meloni la tesis de que la economía europea sufre un supuesto “exceso de regulación«.

El «28º régimen» o «EU Inc»

Existe una regla no escrita en la política europea: cuanto más aburrido suena el nombre de una iniciativa, más peligrosa suele ser para los ciudadanos. El “28º régimen” o “EU Inc.” no es una excepción. Bajo la promesa de facilitar la creación de empresas startups, se esconde una operación calculada para dinamitar décadas de conquistas laborales y ambientales.

La Comisión Europea vende el “28º régimen” como una revolución emprendedora: crear una empresa en dos días, con un euro de capital, enteramente online y en inglés, válida en toda la Unión. Suena tentador, ¿verdad?

El problema está en la letra pequeña. Este nuevo marco legal permitiría a las empresas esquivar las 27 legislaciones nacionales que protegen a trabajadores y medio ambiente, eligiendo en su lugar un estándar europeo mínimo diseñado a medida de las corporaciones.

La estrategia está documentada: aunque inicialmente se presenta como una medida para “empresas innovadoras”, el Parlamento Europeo ya presiona para extenderlo a todas las pymes. El resultado sería una autopista legal para el dumping social a escala continental.

Cortando derechos rodaja a rodaja

Lo más inquietante no es solo lo que proponen ahora, sino lo que planean para después. Un análisis del think tank CEPS revela la hoja de ruta:

  • Fase 1: Lanzar el sistema sin tocar el derecho laboral (para evitar resistencia inicial)
  • Fase 2: Una vez establecido, expandirlo “gradualmente” a materias laborales
  • Fase 3: Usar el pretexto de la “competitividad económica” para legislar sobre trabajo a nivel europeo, algo que los tratados de la UE expresamente prohíben.

El propio Parlamento Europeo ha advertido explícitamente sobre “el riesgo de que un régimen del 28º pueda permitir la elusión de normas nacionales vinculantes destinadas a proteger a los trabajadores”.  Ese es el plan.

La guerra semántica: cuando “burocracia” significa “derechos sociales”

El “28º régimen” no opera en el vacío. Forma parte de una ofensiva más amplia liderada por figuras como Giorgia Meloni y Friedrich Merz, quienes en la cumbre informal de febrero redoblaron su cruzada contra la “carga regulatoria”.

Pero aquí está el truco lingüístico: cuando estos líderes hablan de eliminar “burocracia”, no se refieren solo a simplificar trámites administrativos. Se refieren a normas que servían para proteger a personas y naturaleza.

Su arsenal incluye:

  • Leyes ómnibus para acelerar permisos empresariales
  • “Frenos de emergencia” para que gobiernos bloqueen legislación “gravosa”
  • Evaluaciones de impacto sesgadas hacia intereses corporativos para filtrar enmiendas parlamentarias

Quién escribe realmente estas leyes

¿De dónde salen estas propuestas tan favorables a las empresas? La respuesta está en las salas de reuniones entre lobbies y comisarios europeos.

Organizaciones como BusinessEurope y la Mesa Redonda Europea de la Industria (ERT) han visto sus demandas adoptadas casi literalmente en las propuestas políticas. Las actas de sus encuentros con el gabinete de Von der Leyen son un insulto a la transparencia: un encuentro clave fue resumido con apenas 12 palabras genéricas.

Mientras tanto, la Federación de Empresas de Bélgica admitía abiertamente que entre sus “prioridades” estaba reducir las “cargas” de la Directiva de transparencia salarial, una ley fundamental para la igualdad de género. Y no se detienen: BusinessEurope acaba de publicar su “Omnibook” con casi 140 nuevas exigencias de desregulación.

Defender los derechos sociales europeos

No estamos ante reformas técnicas ni ajustes administrativos. Estamos ante una reingeniería social diseñada para convertir Europa en un mercado desregulado al estilo estadounidense, donde los derechos laborales y ambientales sean obstáculos negociables.

Sin duda habrá que actuar. Por ejemplo:

desregulaeuropa

Referencias

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