El pasado 19 de enero de 2026, los pasillos del Foro Económico Mundial en Davos se convirtieron en el epicentro de un espectáculo grotesco: la venta al mejor postor de una nación en ruinas. Como señala Drop Site News, fue en este evento que duró varios días donde se presentó el borrador de resolución de la recién bautizada “Junta de Paz” de Trump.
Una resolución que busca convertir Gaza en el patio de recreo de los ricos y que, como expuso el empresario Jared Kushner ante este mismo foro de Davos, incluye maravillosas oportunidades de negocio, torres relucientes y playas artificiales, silenciando y despreciando la montaña de 68 millones de toneladas de escombros provocados por la ofensiva sionista donde también se esconden los restos de más de 71000 palestinos asesinados.
Se trata, pues, de “oportunidades de inversión” y de la culminación de una lógica colonial que busca transformar este genocidio en un producto empresarial definitivo: Gaza Inc.©.
La «Junta de Paz»: una autocracia por encima de la ONU
Para gestionar este botín, la administración Trump ha diseñado la Junta de la Paz (Board of Peace, BoP), una entidad autocrática que no busca la diplomacia, sino el reemplazo de las Naciones Unidas por un consejo de administración plutocrático. características:
- Poder absoluto y vitalicio: Donald Trump ejerce como Presidente de la Junta a título personal, desvinculado de su cargo institucional, con poder de veto absoluto y la autoridad única para nombrar a su sucesor.
- Gobernanza de pago: Los asientos permanentes en esta junta tienen un precio de 1,000 millones de dólares, permitiendo que monarquías y multimillonarios compren soberanía sobre territorio palestino.
- Exclusión genocida: No existe representación palestina en la toma de decisiones. El control real recae en la Junta Ejecutiva de Gaza (GEB), un «quién es quién» del capitalismo de rapiña que cuenta con personalidades conocidas, como Tony Blair: El veterano de las invasiones imperiales en Medio Oriente; Marc Rowan: Multimillonario de Apollo Global Management, quien lideró la purga contra la libertad académica en la Universidad de Pensilvania (forzando la salida de Liz Magill) para silenciar las críticas al genocidio; ahora busca lucrarse con la tierra de quienes intentó callar; o Steve Witkoff y Yakir Gabay: Magnates inmobiliarios que ven el litoral mediterráneo como un lienzo vacío tras la limpieza étnica.
- Control Militar Personalizado: La Fuerza de Estabilización Internacional (ISF) será liderada por el General Jasper Jeffers, quien responde exclusivamente ante Trump, consolidando una ocupación estadounidense bajo mando personal.
Gaza como producto inmobiliario
El plan proyecta un PIB de 10,000 millones de dólares para 2035, pero este «crecimiento» es el epítome del capitalismo de desastre: la explotación de una catástrofe para imponer una privatización radical que borra la propiedad palestina.
| Visión del Plan (Propaganda) | Realidad de la Ocupación (Crítica) |
| «Gaza Trump Riviera»: 180 rascacielos de lujo y zonas de turismo costero exclusivo. | Tokenización de la Desposesión: El GREAT Trust planea vender tierras públicas palestinas mediante tokens digitales en blockchain, convirtiendo el robo de tierras en activos financieros negociables. |
| «Nuevas Ciudades Inteligentes»:Centros de datos y zonas de alta tecnología administradas por IA. | Vigilancia Algorítmica: Una infraestructura diseñada para monitorear a una población reducida a mano de obra barata en zonas industriales confinadas. |
| Logística y Conectividad Regional:Integración en los Acuerdos de Abraham. | Corredores de Complicidad: Construcción de la «Autopista MBS» y el «Corredor MBZ», sellando la alianza entre el capital sionista y las autocracias árabes para fragmentar el territorio. |
Partición mediante líneas amarillas y lógicas de eliminación
La reconfiguración geográfica de Gaza no busca la seguridad, sino la partición colonial. Mediante la «Línea Amarilla», el plan aplica lo que el teórico Patrick Wolfe denomina la «Lógica de Eliminación»:
Partición del 58%: Más de la mitad del territorio queda bajo control militar israelí (la «Zona Verde»), confinando a los palestinos en una «Zona Roja» hiperpoblada y despojada de recursos.
Segregación poblacional: Se impone un «test de lealtad» absoluto. Solo aquellos palestinos que acepten sumisamente el plan de Trump y renuncien a su soberanía podrán participar en la reconstrucción. Aquellos que resistan son clasificados como «malos sujetos» y excluidos de cualquier asistencia humanitaria.
Control de Fronteras: La ISF y el ejército israelí mantendrán un perímetro de seguridad indefinido, convirtiendo los muros de la prisión de Gaza en los muros de un protectorado corporativo.
Supresión de la identidad y cultura palestinas
Este plan no es una reconstrucción, sino una verdadera arquitectura de supresión para borrar sistemáticamente las bases de la vida palestina:
Educación: El plan ignora la destrucción de las 12 universidades y el 97% de las escuelas. Instituciones como la Universidad Al-Azhar no solo fueron bombardeadas, sino humilladas al ser utilizadas como bases militares antes de su demolición. Se ha asesinado a 226 académicos y 17,000 niños para erradicar el futuro intelectual de la nación.
Urbanismo y Medio Ambiente: El bombardeo sistemático ha envenenado el suelo y los acuíferos, destruyendo la soberanía alimentaria para generar una dependencia total de los suministros de la «Board of Peace».
Cultura y Patrimonio: La destrucción de 104 sitios patrimoniales, incluyendo la Gran Mezquita Omari, busca eliminar la continuidad histórica de un pueblo que lleva 3,000 años en esta tierra.
Hacia una alternativa de reconstrucción popular
Frente a la distopía de Kushner, la resistencia palestina y regional propone modelos basados en la justicia, no en el lucro:
Gaza Phoenix Initiative: La antítesis de la tabula rasa colonial. Propone una reconstrucción basada en la identidad local, utilizando el reciclaje de los escombros de la guerra para reconstruir los hogares, transformando las cicatrices del genocidio en cimientos de soberanía.
Plan de Recuperación de Egipto: Una propuesta de 53,000 millones de dólares respaldada por la Liga Árabe, enfocada en la rendición de cuentas pública y el desarrollo de infraestructura social básica por encima de los retornos de inversión para multimillonarios.
Enfoque RAND: Un marco técnico que prioriza la propiedad de la vivienda y la seguridad de la tenencia para evitar que la población sea desplazada permanentemente por proyectos inmobiliarios de lujo.
En definitiva, para luchar como viene haciendo el movimiento pro Palestina a escala internacional hay que evitar que la reconstrucción sea la fase final del genocidio:
Rechazar la privatización de la tierra palestina mediante fideicomisos opacos como el GREAT Trust y sus mecanismos de tokenización digital.
Exigir la participación vinculante de instituciones palestinas representativas; Gaza no es una «página en blanco» para expertos extranjeros.
Denunciar la complicidad regional en la construcción de infraestructura de control como la Autopista MBS.
Sostener el boicot y desinversión contra las empresas que busquen lucrarse con la «Gaza Trump Riviera» o cualquier proyecto asentado sobre el desplazamiento forzado.
Condicionar cualquier plan al fin inmediato del bloqueo y al derecho al retorno, sin los cuales no hay reconstrucción, sino confinamiento.
Referencias
- Imperial agenda: What’s Trump’s Gaza development plan, unveiled in Davos? – [Al Jazeera]
- Gaza’s Reconstruction and the Settler-Colonial Logic of Elimination – [Noria Research]
- The U.S. occupation of Gaza has begun – [Mondoweiss]
- Reconstructing Gaza According to Trump’s Plan Would Be a Disaster – [Middle East Council on Global Affairs]
- Trump’s Board of Peace: America’s Worst Coalition of the Willing – [Lawfare]