El psicoanalista Rodríguez Varela ha publicado en Revista Resistencias (15/03/2026) un interesante artículo a propósito de los cincuenta años del golpe de Estado argentino de 1976. Un texto de gran utilidad para la izquierda europea y española porque demuestra, con base en una investigación historiográfica sólida —particularmente el trabajo de Julia Risler sobre la acción psicológica durante la dictadura cívico-militar argentina—, que la disputa por los ánimos y afectos de la población ha sido siempre una dimensión estratégica en la que se debate la lucha de clases, la perpetuación o la caída de cualquier régimen social y político.
Rodriguez Varela plantea que la actual “batalla cultural” de la extrema derecha no es un fenómeno nuevo ni espontáneo, sino la continuidad actualizada de un dispositivo sistemático de control psicopolítico con décadas de desarrollo teórico y práctico. La dictadura argentina desplegó dos estrategias articuladas: una represiva y otra productiva, centrada en la “gestión de la vida” a través del gobierno de las emociones, mediante el empleo planificado de técnicas de propaganda, control sobre los medios de comunicación, políticas educativas y producción cultural. Que hoy la derecha de Milei, Laje o Abascal utilice el lenguaje de la “batalla cultural” no es retórica inocente: es la herencia directa de aquella ingeniería de las subjetividades.
Lo más valioso pues de este análisis, desde una perspectiva militante, es lo que señala en sus dos últimas secciones: la izquierda latinoamericana posee su propia tradición de intervención psicopolítica emancipatoria —Marie Langer, León Rozitchner, Silvia Bermann, Silvia Bleichmar , entre otros— que permanece infrautilizada, reducida a pieza de museo o directamente ignorada en la práctica cotidiana de los movimientos. Sin embargo, hay que reconectar con ese legado no para imitar al enemigo político, sino para desarrollar estrategias propias y diferenciadas de confrontación.
Tres líneas de acción en este sentido serían:
1.-Recuperar y socializar la tradición crítica propia. La izquierda española y europea cuenta con un acervo equivalente al que menciona el artículo para el caso argentino: la tradición del psicoanálisis crítico ligado al antifranquismo, la pedagogía de la liberación, las experiencias de contracultura obrera y vecinal de los años setenta y ochenta, y más recientemente los análisis sobre comunicación política de autores como Jorge Lago o las reflexiones del movimiento feminista sobre la construcción de marcos emocionales. Este acervo existe pero no circula en los espacios de formación militante con la regularidad y el rigor que merece. La propuesta concreta sería doble: por un lado, incorporar en los programas formativos de las organizaciones —sindicatos, partidos, colectivos— módulos específicos sobre psicopolítica emancipatoria, no como teoría abstracta sino vinculada a casos prácticos de comunicación y movilización. Por otro, producir materiales divulgativos accesibles —vídeos cortos, guías, podcasts— que traduzcan esos conocimientos al lenguaje del activismo cotidiano.
2,-Analizar con rigor la maquinaria psicopolítica de la derecha española. Igual que en Argentina, en España tenemos nuestra propia historia: los aparatos de propaganda del franquismo, la transición como operación de ingeniería cultural que logró naturalizar la continuidad del poder económico bajo formas democráticas, y en el presente, la maquinaria de think tanks, medios y redes que sostiene a Vox, al PP de Feijóo y a los sectores más agresivos del liberalismo mediático. Conocer cómo opera esa maquinaria —qué marcos emocionales activa, qué miedos explota, qué identidades moviliza— resulta una condición necesaria para no responder siempre en el terreno que el adversario elige. La izquierda alternativa necesita grupos de análisis permanente de la comunicación política de la derecha y de sus propios mensajes, capaces de producir lecturas rápidas y útiles para la movilización.
3.-Comunicar desde los afectos, no solo desde los datos. Hay que partir de que toda mimesis con el enemigo supone un reforzamiento de las correlaciones de fuerzas psicopolíticas adversas, no la vía para transformarlas. Esta es una advertencia crucial: no se trata de fabricar nuestra propia desinformación emocional ni de copiar el estilo agresivo y simplificador de la ultraderecha. Se trata de algo más difícil y más honesto: aprender a comunicar verdades complejas de manera que conecten con la experiencia vivida, los miedos reales y las aspiraciones concretas de la población trabajadora. En la práctica, esto significa revisar el lenguaje de nuestros comunicados, manifiestos y redes sociales; preguntarnos sistemáticamente si lo que publicamos llega solo a quienes ya están convencidos o también a quienes están buscando respuestas; y desarrollar narrativas que no partan del dato correcto sino de la experiencia compartida —el precio del alquiler, la precariedad laboral, la sensación de desamparo institucional— para desde ahí construir análisis y propuesta política de clase. No es populismo: es el oficio de la comunicación emancipatoria que la izquierda histórica practicó cuando estuvo en su mejor momento.
La realidad hoy, in embargo, es que la invención de referencias teórico-prácticas específicas para el teatro de operaciones psicopolíticas permanece “fuera de campo” de los imaginarios de izquierda, por eso la autocrítica que hace R.Varela sería aplicable también a España. Tenemos el diagnóstico desde hace años. Lo que falta es traducirlo en estructuras estables de trabajo: grupos de comunicación política con formación específica, destinar recursos reales a la disputa cultural, y la voluntad organizativa de tomarse en serio que ganar en las calles y en las urnas también depende de ganar en las cabezas y en los corazones.

Referencias
- https://www.revistaresistencias.com/2026/03/15/estrategias-psicopoliticas-del-enemigo-de-la-accion-psicologica-a-la-batalla-cultural/
- Big Data y Psicopolítica. Vía de escape: de la vida calculable a la vida como obra de arte: https://www.dilemata.net/revista/index.php/dilemata/article/view/412000099
- El panóptico digital – Revista Virtualia: http://virtualia.eol.org.ar/ https://www.revistavirtualia.com/storage/articulos/pdf/yduREMg5lqk4AZvScz1mNdFIlFPdWDh1AmLK8hkg.pdf
- Inteligencia artificial y emociones: Psicopolítica mediante datos y algoritmos (2015-2022): https://produccioncientificaluz.org/index.php/rcs/index https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/9370037.pdf
- Vigilancia, arte y psicopolítica: estrategias de resistencia en la era de la transparencia total: https://publicaciones.ucuenca.edu.ec/ojs/index.php/tsantsa/article/download/6510/5659/39362
- Psicopolítica – Wikipedia, la enciclopedia libre: https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Psicopolítica&oldid=169105413
- Han, Byung-Chul (2020): Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Herder (Reseña en Mediaciones Sociales): https://revistas.ucm.es/index.php/MESO/article/download/79174/4564456559222/4564456629347
- Han, Byung-Chul (2014): Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder (Reseña en Enrahonar): https://revistes.uab.cat/enrahonar/article/download/v55-marchese/653-pdf-es/1874
- https://notebooklm.google.com/notebook/436f6ebd-fd29-4df1-b247-944c6ae051d1

