El III Encuentro estatal por la República y más.

Foto archivo manifestación en Madrid y logo de la convocatoria por la república

El próximo 21 de marzo, en Madrid, la Comisión de Enlace del Encuentro Estatal por la República ha convocado el III Encuentro Estatal por la República. Una convocatoria ya difundida en esta página y que, por su importancia y actualidad políticas, merecería también mayor reflexión y actualización, por así decirlo.

Sin duda, la historia reciente de esta plataforma tiene elementos muy positivos. La Consulta Popular Estatal Monarquía o República de 2022 fue un buen ejercicio de movilización y pedagogía política. Las Marchas por la República de 2024 y 2025 también demostraron que hay base social dispuesta a salir a la calle bajo una convocatoria común. Y el Encuentro de Cargos Públicos celebrado en marzo pasado —con presencia de ayuntamientos, diputaciones y parlamentos— es una señal de que el republicanismo tiene anclaje institucional.

Sin embargo, tampoco cabe ignorar las limitaciones con que se enfrenta este III Encuentro, a juzgar por el contenido de su llamamiento y declaración política, correcta en sus enunciados —democracia plena, participativa, laica, derechos sociales constitucionales, ruptura con el modelo oligárquico— pero adoleciendo de una “abstracción” que se sigue repitiendo en cada convocatoria.

Así, se dice en el llamamiento que “la República debe ser el marco del proceso de profundización democrática”. Sin embargo, limitarse a este enunciado no resuelve la pregunta de fondo: ¿qué hace el movimiento republicano, en lo concreto, más allá de las declaraciones, para acortar la distancia entre este objetivo y la realidad?

La III Marcha por la República prevista para el 13 de junio en Madrid es igualmente una buena noticia. Las marchas tienen sentido, visibilizan, agregan. El problema es que el ciclo movilización-encuentro-movilización presenta el peligro de  convertirse/continuar siendo algo testimonial, un mero circuito autorreferencial, mientras no se acompañe con una estrategia definida de acumulación de fuerzas y voluntades aún no incorporadas.

¿Cómo se añaden quienes simpatizan con la república pero no se sienten parte del activismo organizado? ¿Qué relación tiene el movimiento con las luchas concretas de cada barrio, con los sindicatos, con las plataformas contra los desahucios o la pobreza energética? Nunca se habla de esto.

Del mismo modo, el texto menciona el “avance del fascismo” como contexto político de urgencia. Pero si esa es la lectura del momento, la respuesta no puede quedarse en declaraciones republicanas y antimonárquicas de trazo grueso. El fascismo avanza, precisamente, donde la izquierda y el republicanismo popular no ofrecen alternativas concretas a la población trabajadora que sufre la precariedad, el precio de la vivienda o la degradación de los servicios públicos.

La República como proyecto político concreto necesita demostrar que tiene respuestas a esos problemas antes que ser bandera.

Sin duda, la cita del 21 de marzo en Atocha es importante. Pero el movimiento republicano necesita un esfuerzo mayor y más unitario, personal y de las organizaciones integrantes o próximas,  para consolidar y reforzar políticamente este espacio. Es un trabajo de largo alcance pero que toca hacer en este período de crisis institucional y quiebra política de la izquierda.

Para sumarse y participar en este evento, aquí están los enlaces:

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