NOTA DE PRENSA
Lunes 23 de marzo de 2026
Los CLER defienden que su modelo de reconstrucción social nos haría menos vulnerables a la guerra en Irán, con un modelo de movilidad sostenible menos dependiente del petróleo y una soberanía alimentaria basada en la huerta de proximidad y el compostaje, y denuncian que el “negocio de la tragedia” pone el lucro por delante de la vida, tanto en la guerra como en la reconstrucción tras las catástrofes climáticas.
Los Comités Locales de Emergencia y Reconstrucción surgidos tras la DANA del 29 de octubre de 2024 se adhirieron a la convocatoria de manifestación contra la guerra de Irán del pasado sábado 21 de marzo. Los CLER declararon: “Los mismos intereses económicos que hacen negocio y se lucran con nuestro desastre y con nuestra miseria son los que hacen negocio y se lucran con la guerra. Frente al negocio de las tragedias, nosotros ponemos la vida en el centro y exigimos que esa sea la máxima prioridad”. Alineándose con posiciones anti-militaristas y favorables a la salida de la OTAN, los CLER exigen la desmilitarización del mediterráneo y el empleo de esos recursos con fines sociales y de bienestar y seguridad reales para la población.
Más allá de esto, los CLER defienden que su modelo de reconstrucción social nos haría menos vulnerables a la difícil situación económica que está provocando internacionalmente la guerra en Irán. A raíz del ataque a Irán por parte de Israel y de EEUU, y la consiguiente escalada con ataques en rutas y producción de combustibles fósiles en todo el Golfo Pérsico, la Agencia Internacional de Energía empieza a plantear medidas para restringir el uso de combustibles: una crisis profunda en el modelo de movilidad fósil. United Airlines ya está haciendo previsiones de que se mantengan precios del barril de petróleo por encima de los 100$ hasta finales de 2027. Los CLER reclaman un modelo de movilidad donde se reduzca drásticamente el vehículo privado y de combustión, favoreciendo la vida de proximidad, reforzando el transporte público y favoreciendo la bicicleta. Una sociedad con un transporte público fuerte y amplias infraestructuras ciclistas no es tan dependiente del coche, y por tanto puede amortiguar el sufrimiento que conlleva el que gasolina sea poco asequible.
El estrecho de Ormuz también es una ruta clave en el comercio de fertilizantes. Así, a nivel internacional comienza a extenderse el temor por la disponibilidad de fertilizantes, lo que anticipa una crisis alimentaria en el marco del modelo de producción actual. Esta es una señal más de la urgencia de transformar nuestra forma de entender la agricultura. Frente a esto, los CLER “reclamamos avanzar hacia la soberanía alimentaria, fundamentada en una agricultura regenerativa y orgánica que cuide el territorio con las mismas herramientas que nos protegen de las inundaciones: la huerta como fuente de vida y un suelo sano como nuestro mejor escudo y nuestra mejor despensa”. En concreto, se sabe que fertilizar con compost tiene la doble función de hacer el suelo más permeable y que mitigue las inundaciones, y rebajar la dependencia de importaciones de fertilizantes. Este modelo de soberanía alimentaria local también supone un modelo de producción de comida menos intensivo energéticamente, lo que nos hace menos dependientes de los combustibles.
Según los CLER, las mismas ideologías fascistas, autoritarias y militaristas que desprecian el valor de la vida son las que niegan el cambio climático, y quienes buscan solo su beneficio privado, como quienes robaron las ayudas para la DANA. Los CLER plantan cara a estas ideologías y practican la solidaridad y la ayuda mutua, desde el pueblo y entre pueblos.
Los Comités Locales defienden que sus reclamaciones y exigencias son de sentido común y de supervivencia: en tiempos de crisis a la ciudadanía no la mueve otro interés que sobrevivir y, como ya vimos tras la DANA, cuidarnos unos a otros: “el pueblo salva al pueblo”. Los CLER recuerdan que atender sus reclamaciones y exigencias mitigaría las consecuencias de la actual crisis bélica, igual que mitigará los daños de la próxima catástrofe climática que llegue a su territorio.


