Hace unos años, la Escuela de Formación de cuadros del PCE desarrolló un curso donde se defendían las tesis de David Harvey planteando todo un “reacomodo” del imperialismo y las tesis de Lenin. Más recientemente, Harvey ha publicado un nuevo libro que ha sido valorado críticamente por el también marxista renovador Michael Roberts. Por el interés e implicaciones prácticas de este debate, seguidamente incluimos un resumen del artículo de Roberts (sobre Harvey) pero valorando los principales planteamientos esgrimidos por ambos desde una perspectiva marxista leninista.
En un artículo reciente publicado en Kaos en la Red, Michael Roberts retoma su reivindicación de la tasa de ganancia como categoría central para explicar las crisis del capitalismo contemporáneo, a la vez que critica duramente la interpretación de David Harvey. Roberts sostiene que Harvey, aunque se presenta como un referente marxista, desplaza la explicación de la crisis hacia la demanda efectiva, la política neoliberal y la financiarización, rechazando la ley de la caída tendencial de la tasa de ganancia como motor principal del ciclo. Pero, desde una perspectiva marxista‑leninista, este debate no se limita a la mera controversia sobre la “causa” de la crisis capitalista, sino que plantea interrogantes más profundos sobre cómo entendemos la reproducción global del capital, la categorización de la lucha de clases y la articulación entre teoría y práctica revolucionaria.
Una crítica interna al marxismo académico
Roberts sitúa a Harvey como un “icono” del marxismo académico, destacando su habilidad pedagógica y su capacidad para popularizar la teoría marxiana. Sin embargo, subraya que esa popularidad se construye sobre una base teórica que, en su opinión y la nuestra, desplaza el núcleo de la crítica de Marx: la producción de plusvalía y la dinámica de la rentabilidad. Harvey, según Roberts, niega que la caída tendencial de la tasa de ganancia sea la causa principal de las crisis, prefiriendo explicarlas en términos de desigualdad, deuda, consumo y políticas monetarias.
Esta lectura, defiende Roberts, termina por asimilar la explicación marxista a una versión avanzada del análisis keynesiano, donde la falta de demanda y la financiarización ocupan el lugar que debería corresponder a la contradicción central entre el capital y el trabajo.
No obstante, la propia crítica de Roberts presenta algunos límites, a nuestro juicio. Aunque insiste en la importancia de la tasa de ganancia, sus planteamientos apenas articulan este análisis con la teoría del imperialismo, central para el marxismo‑leninismo. Roberts discute la caída de la rentabilidad, la financiarización y la distribución del ingreso, pero no aborda de forma sistemática cómo la superexplotación de las periferias, la exportación de capital y la guerra económica condicionan la tasa de ganancia mundial y la geografía de las crisis.
Además, Roberts no problematiza suficientemente el papel político de un marxismo que, como el de Harvey, se orienta hacia la conciliación de clase y la construcción de movimientos sociales reformistas, más que hacia la destrucción del Estado burgués y la conquista del poder político por el proletariado.
David Harvey y el desplazamiento del valor hacia la circulación
Uno de los núcleos más controvertidos de la obra de Harvey es su reinterpretación de la teoría del valor de Marx. En lugar de situar el origen del valor en la producción, Harvey se inspira en la noción de “forma‑valor” y sostiene que “si no hay mercado, no hay valor”, lo que, en términos marxistas, implica una subordinación de la producción a la circulación. Esta fórmula, como señala Roberts, invierte la relación teórica clásica: el valor se produce en la fábrica, se expresa en el mercado y se registra en el dinero, pero en la interpretación de Harvey parece originarse en el intercambio mismo.
Este desplazamiento teórico tiene consecuencias estratégicas. Si el valor se genera en el mercado, la lucha de clases deja de centrarse en la relación productiva entre capital y trabajo y se desplaza hacia el terreno de los precios, la circulación monetaria y la deuda. Harvey amplía la noción de lucha de clases hacia la comunidad, el consumo y la vivienda, lo que puede enriquecer el análisis de la ciudad y de la vida social, pero también desvía la atención de la categoría de plusvalía y de la explotación en el proceso productivo.
Para el marxismo‑leninismo, esto representa una apertura al eclecticismo: la lucha puede desarrollarse en múltiples frentes, pero sin una centralidad estratégica que articule esos frentes en una lucha por destruir el capital privado y conquistar el poder estatal.
La multiplicación de las contradicciones capitalistas
En su libro Diecisiete contradicciones y el fin del capitalismo, Harvey presenta una lista extensa de “contradicciones” que recorren la estructura del sistema: desde la ecología hasta el urbanismo, pasando por la financiarización y el consumo. Esta multiplicación puede ser útil para mostrar la complejidad del capitalismo contemporáneo, pero también plantea el riesgo de atomizar la lucha de clases en una serie de frentes dispersos. Harvey mantiene que hay “múltiples puntos de fallo” en el sistema, pero no jerarquiza esas contradicciones según la centralidad de la lucha entre capital y trabajo.[2][3][4][1]
Desde un enfoque marxismo‑leninista, esta ausencia de jerarquía implica una falta de articulación teórica con la categoría de monopolio y la división jerárquica del capital. Harvey discute la financiarización y la circulación del capital, pero no analiza cómo la concentración del capital en unas pocas potencias impone una estructura de dominación imperialista global que condiciona la tasa de ganancia, la superexplotación de las periferias y la conciliación de clase en el centro.
Esta omisión limita la capacidad de su teoría para enlazar la crisis económica con la crisis de legitimidad del Estado burgués y con la necesidad de una revolución política.[4][5][6]
Otras omisiones teóricas de Harvey
Harvey reivindica la globalidad de la teoría marxiana, pero su enfoque no se articula plenamente con la teoría leninista del imperialismo. Aunque reconoce la expansión geográfica del capital y la importancia de la “rapiña espacial” para compensar la caída de la tasa de ganancia, no desarrolla una teoría sistemática de cómo el imperialismo mitiga la contradicción central entre capital y trabajo mediante la transferencia de plusvalía de las periferias. Esta omisión es problemática para un marxismo‑leninista, que entiende que la permanencia del capitalismo en el centro depende de la superexplotación de las semicolonias y colonias.[5][6][7][4]
Otra omisión significativa es la falta de articulación explícita entre crisis y revolución. Harvey mantiene que el capitalismo está en crisis permanente, pero no desarrolla una teoría de la revolución como respuesta material a esa crisis. El enfoque en la comunidad, el consumo y la circulación monetaria tiende a reducir la revolución a una transformación cultural‑espacial, no a una conquista del poder político por el proletariado. Esta ausencia de teoría revolucionaria permite que su lectura se utilice como una crítica intelectual al sistema, sin que ello implique necesariamente una estrategia de destrucción del Estado burgués.[3][4][1]
Perspectiva marxista‑leninista
Desde una perspectiva marxista‑leninista, la crítica a Harvey debe ir acompañada de una re‑articulación de las categorías clave. En primer lugar, la tasa de ganancia debe recuperarse como categoría central como señala Roberts, pero entendida en el marco de la teoría del imperialismo. La caída tendencial de la rentabilidad no solo se explica por la relación entre capital constante y capital variable, sino también por la estructura jerárquica del capital global, donde la superexplotación de las periferias y la exportación de capital compensan parcialmente esa caída.[6][4][5]
En segundo lugar, la lucha de clases debe recentrarse en la producción, sin despreciar la circulación ni la comunidad. El eje sigue siendo la relación productiva en las empresas, pero esta lucha se prolonga en la esfera de la vivienda, el crédito y los servicios públicos. Un marxista‑leninista puede asumir la sensibilidad espacial y cultural del geógrafo Harvey para mostrar cómo el espacio urbano y la circulación son momentos colonizados por el capital, pero no sustitutivos de la producción.[3][1]
En tercer lugar, la noción de “forma‑valor” debe articularse con la teoría del valor‑trabajo, sin invertir la relación producción‑circulación. El valor se produce en la fábrica, se expresa en el mercado y se registra en el dinero, pero el dinero no origina el valor. El fetichismo de la forma‑dinero puede ser analizado críticamente, pero siempre que no se pierda de vista la centralidad de la explotación.
En cuarto lugar, la categoría de contradicción debe jerarquizarse. En lugar de parlamentar sobre “17 contradicciones genéricas”, el marxismo‑leninismo distingue las contradicciones principales: entre capital monopolista y resto del capital, entre imperialismo y pueblos oprimidos, y entre clase obrera mundial y clase capitalista mundial. Cada una de estas contradicciones puede manifestarse en múltiples planos (consumo, vivienda, deuda, ecología, género), pero el núcleo sigue siendo la lucha por la plusvalía y el poder estatal.[4][5]
Finalmente, la crítica de Harvey puede ser útil para articular una teoría geopolítica de la revolución. Harvey mismo ha hablado de “flujos espaciales” que permiten al capital escapar temporalmente de las crisis, pero no ha desarrollado una teoría de cómo esos flujos pueden convertirse en espacios de resistencia y revolución. Un marxismo‑leninista puede tomar esta idea para mostrar cómo la lucha en las ciudades, los campesinados y las periferias puede articularse en una estrategia global de destrucción del Estado burgués.[3]

NOTAS
[1] David Harvey y los contornos siempre cambiantes del capitalismo https://kaosenlared.net/david-harvey-y-los-contornos-siempre-cambiantes-del-capitalismo
[2] LSE Events | Prof. David Harvey | The 17 Contradictions of Capitalism https://www.youtube.com/watch?v=AULJlwoI3TI
[3] Seventeen Contradictions and the End of… by David Harvey https://www.youtube.com/watch?v=xI1UyRD_rp0
[4] David Harvey’s Theory of Accumulation by Dispossession: A Marxist Critique – DOAJ https://doaj.org/article/dd2574be884c4acaabfffcd95a6b137c
[5] Michael Roberts: Overproduction or overaccumulation? – the debate https://braveneweurope.com/michael-roberts-overproduction-or-overaccumulation-the-debate
[6] Michael Roberts: Marx’s law of profitability – yet more evidence https://braveneweurope.com/michael-roberts-marxs-law-of-profitability-yet-more-evidence
[7] El imperialismo del siglo XXI (III): La indefinición imperial … – KAOS https://archivo.kaosenlared.net/el-imperialismo-del-siglo-xxi-iii-la-indefinicion-imperial-contemporanea/index.html
[8] Seventeen Contradictions and the End of Capitalism by David Harvey https://www.youtube.com/watch?v=VQPhgbs9S7EDavid
[9] Harvey on The Contradictions of Capitalism – YouTube https://www.youtube.com/watch?v=f9dLcGJ5NI0
[10] Seventeen contradictions of capitalism (David Harvey) : r/socialism https://www.reddit.com/r/socialism/comments/30gn87/seventeen_contradictions_of_capitalism_david/
[11] Seventeen Contradictions and the End of Capitalism (w – YouTube https://www.youtube.com/watch?v=zVZyHSmKOdY
[12] The many explanatory formats of the crises of capitalism by Marxist … https://www.reddit.com/r/PhilosophyofScience/comments/pelxv/the_many_explanatory_formats_of_the_crises_of/
[13] Contradicciones y el Fin del Capitalismo – YouTube https://www.youtube.com/watch?v=FoIGvJkXoz4
[14] [PDF] World in crisis: A global analysis of marx’s law of profitability – Free http://digamoo.free.fr/robcarchedi.pdf
[15] David Harvey on Marx’s Grundrisse – YouTube https://www.youtube.com/watch?v=X3Nt4DHi278
[16] 17 contradictions and the end of capitalism | ep. 1 – YouTube https://www.youtube.com/watch?v=HKu9Lb_FoGw
[17] Michael Roberts on US Profit Rates: A Critique and an Alternative View https://readingsofcapital.com/2016/11/09/michael-roberts-on-us-profit-rates-a-critique-and-an-alternative-view/

