¿El populismo de Izquierdas, un callejón sin salida?

Simulación por IA de partido electoralista y obrero

En ocasiones, cuando algo funciona en las urnas, se tiende a querer copiarlo como si fuera un manual de instrucciones. La experiencia de la Francia Insumisa (LFI) constituye uno de estos casos, por lo que cabría preguntarse si puede ser un modelo para el futuro. Dos camaradas acaban de publicar en Prometheus un artículo titulado “The populists and the Workers Party” que plantea que imitar a LFI conduce a un “callejón sin salida estratégico” (¿en España un fenómeno similar podría ser Podemos?). Seguidamente analizaremos sus principales argumentos, así como sus contradicciones y debilidades discursivas. Con ello, solo buscamos favorecer un debate necesario y urgente sobre el referente político de la clase trabajadora, al que modestamente aportaremos nuestras consideraciones y propuestas.

Fiedia ArmoiseAmanda Levi. Prometheus-mag.com

LFI y el laberinto del populismo de izquierdas

Según las autoras, la estructura y la ideología de LFI, a pesar de sus éxitos electorales, constituye una forma política deficiente:

1.  La «Horizontalidad» es en realidad una ficción verticalista. LFI se anuncia como un «movimiento» horizontal, ágil y sin las rigideces de los viejos partidos. Sin embargo, su falta de estructuras (sin congresos, sin comités centrales, sin derechos de los afiliados) no genera libertad, sino un “régimen de informalidad» que concentra todo el poder en el líder y su círculo. Los «grupos de acción» locales tienen autonomía para la acción callejera, pero cero poder de decisión sobre la estrategia nacional. Es una democracia simulada donde las consultas por internet resultan meros trámites para bendecir lo ya decidido.

2.  El «populismo de izquierda» que defienden diluye la lucha de clases. Inspirados en teóricos como Chantal Mouffe, estos movimientos cambian el conflicto «capital-trabajo» por la dicotomía «pueblo vs. oligarquía». Esto es un retroceso teórico porque abandona la centralidad de la clase trabajadora y se construye en torno a un sujeto político vago que puede ser fácilmente manipulado por el líder. La política se reduce a una «máquina de guerra electoral» eficaz, donde el debate interno y la formación en política son vistos como un estorbo (consignas por ejemplo como “No al blablablá, a la lucha!»).

3.  No representan el futuro, sino una vuelta al Siglo XIX. Lejos de ser una forma novedosa, LFI es comparable con los partidos de notables del siglo XIX: sin militancia de base real y con políticos locales haciendo lo que quieren. Pero la comparación más ácida que hacen es con el movimiento de Luis Bonaparte en la Segunda República Francesa. Un movimiento que imitaba la estructura presidencialista del estado para concentrar el poder en una figura carismática que se comunicaba directamente con las masas a través de la prensa. Por ello califican al lider Jean Luc Mélenchon, su líder histórico, como un «neo-bonapartista de izquierdas».

Luces y sombras del artículo.

Aunque la crítica al populismo de LFI parece bien fundamentada, presenta al menos dos puntos débiles:

* «Reimaginación» vs. «Novedad». Las camaradas critican duramente a los populistas por «apelar a la novedad», pero como alternativa llaman a «reimaginar el Partido Obrero». La diferencia para ellas serían que hay que reinventar un principio (el poder obrero) en lugar de copiar una táctica electoral. Propuesta además que realizan sin una mínima concreción sobre cómo sería este nuevo partido obrero en la práctica.

*  El dilema de la «eficacia».  LFI *es* eficaz ganando votos, aunque ese éxito pueda ser efímero. Sin embargo, ¿cómo competiría realmente en este escenario electoral el «Partido Obrero reimaginado» que proponen, al estar basado en procesos democráticos y deliberativos (que son más lentos), contra la «máquina de guerra» centralizada de la extrema derecha o la macrocefalia del estado?

*¿Prohibición de LFI?. Tampoco cabe ignorar las alarmas que suponen los anuncios de las últimas semanas del presidente de gobierno francés (o el rechazo también del propio Partido Socialista a aliarse con LFI para las municipales) sobre la necesidad de prohibir esta fuerza política por «terrorista».

¿Hacia dónde avanzar, entonces?

Algunas propuestas para construir un partido de la clase trabajadora como el que proponen «reimaginar» las autoras del artículo podrían ser:

1.  Recuperar la democracia interna como blindaje. La propuesta debe ir más allá de tener un congreso cada cuatro años. Es necesaria una democracia de base con revocabilidad de mandatos, finanzas transparentes y colectivos con poder de decisión vinculante sobre la línea política. La estructura no es un «mal necesario», es la garantía de que el partido no se convierta en una propiedad privada del líder.

2.  Re-definir «clase trabajadora» del Siglo XXI.  No podemos repetir eslóganes de los años 30. La propuesta debe articular los intereses de la precariedad, el sector servicios, las periferias urbanas y el población trabajadora en toda su diversidad, pero sin diluirse en la vaguedad del «pueblo». Se trata de construir una hegemonía de clase,  no un «todos juntos” electoral.

3.  Construir poder más allá de las urnas. Un verdadero partido obrero no puede ser una «máquina electoral» que se activa cada cuatro años. Debe ser un instrumento para los conflictos cotidianos: en los barrios, en los sindicatos (sin ser su reemplazo), en las luchas ecologistas y feministas. La eficacia se mide por la capacidad de organizar a la gente, no solo por el porcentaje de voto.

En definitiva, la cuestión central a responder sería: ¿de lo que se trata es de ganar elecciones para gestionar el capitalismo con rostro amable, o de construir el poder popular para transformar la sociedad?

Con frecuencia se dice que una cosa puede llevar a la otra, pero la experiencia histórica del movimiento comunista no lo acredita así, del mismo modo que tampoco resultan intercambiables las estructuras para ganar convocatorias electorales y las que permiten fortalecer la organización independiente de nuestra clase y sus mecanismos de contrapoder social frente al régimen de la burguesía.

infograf

Referencias

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Next Post

Firma contra la multa de la Delegación provincial del Gobierno a tres jóvenes por apoyar a Palestina en un acto deportivo.

Vie Mar 6 , 2026
Recogida de firmas contra la represión de la protesta social sobre genocidio palestino.
Foto archivo de los hechos y de los multados

Boletín semanal de novedades

Recibe en tu email un correo semanal con todas las nuevas entradas publicadas en esta web









Sumario

Subscribete por email!