Guerra imperialista en Irán: la clase trabajadora española paga la factura de la OTAN, añadida a la merma en 2026 del “escudo social”.

Composición IA trabajadores protestando contra la guerra y la OTAN

La intervención militar sobre Irán del imperialismo yanqui-israelí, que forma parte clave de la nueva fase de crisis del capitalismo global, puede decirse que ya está golpeando los salarios y la cesta de la compra de millones de trabajadores en España. Con el petróleo Brent superando los 100 dólares por barril y los fertilizantes al alza del 50%, la inflación alimentaria amenaza con superar el 3% y erosionar sustantivamente el poder adquisitivo de los salarios y pensiones.

En este marco, las tibias rebajas de IVA del PSOE-Sumar y el resto de medidas interpuestas, como la subida pacata de salarios y pensiones el mes pasado, no resultan mínimamente suficientes, como ya sabe y vive  cualquier trabajador o pensionista actuales. Una insuficiencia, además, multiplicada por la pérdida del “escudo social” que el ejecutivo “progresista” no logró convalidar en el parlamento el 26 de febrero pasado.

Pérdida del «escudo social» e impacto de la guerra contra Iran

En efecto, aunque el Real Decreto-ley 2/2026 nunca hubiera sido suficiente, su no ratificación parlamentaria ha supuesto el fin de la protección automática para miles de hogares que, desde 2020, habían encontrado en estas medidas algún respiro ante la exclusión. Más concretamente, el rechazo de este decreto por 177 votos (PP, Vox y Junts) frente a 172 a favor supone:

Medida DerogadaImpacto DirectoPoblación Afectada
Moratoria antidesahuciosReanudación de lanzamientos judiciales y fin de la protección habitacional.70.000 hogares vulnerables.
Prohibición de cortes de suministrosExposición a la interrupción de servicios básicos por impago (agua, luz, gas).8 millones de personas en pobreza energética.
Bono Social Eléctrico (42,5% – 57,5%)Incremento neto de la factura eléctrica entre 60€ y 80€ mensuales.Consumidores vulnerables y severos.
Deducciones eficiencia energéticaPérdida de incentivos fiscales y paralización de planes de descarbonización.Propietarios con reformas en curso.
Ayudas DANA e incendiosCese de la protección legal y económica específica en zonas catastróficas.Miles de damnificados (especialmente en Valencia).

Por su parte, la intervención militar de Estados Unidos e Israel en Irán, también está provocando un impacto muy directo sobre la estructura de costes de la economía española:

Choque Petrolero. El bloqueo del estrecho de Ormuz, arteria por la que transita el 20% del crudo mundial, ha catapultado el precio del barril de Brent superando la barrera de los 100 dólares. Este incremento supone una subida acumulada del 40% desde el inicio de las hostilidades, situando los precios en niveles de alarma no vistos desde 2022.

Suministros:

  • Gas Natural: Se registra un repunte del 30% en los precios mayoristas, comprometiendo la competitividad industrial y el consumo doméstico.
  • Carburantes: El impacto en surtidor ha sido instantáneo, con alzas de cinco céntimos por litro en la fase inicial del conflicto.
  • Tarifas Eléctricas: Ante la incertidumbre, las comercializadoras han procedido a la retirada de tarifas fijas, forzando a los consumidores a un mercado diario de alta volatilidad.

Ganadores, perdedores y «neutros» de esta guerra

Desde una perspectiva de economía social, asistimos a una socialización de las pérdidas siempre en la misma dirección. De hecho, esta guerra ya está funcionando como una potente bomba de succión de rentas desde las mayorías hacia el capital concentrado. Los ganadores, por tanto, son la industria de defensa, con contratos millonarios blindados, y las grandes energéticas, que cosechan beneficios extraordinarios al amparo de la crisis energética. Se consolida una alianza capital-imperialismo que monetiza el conflicto bélico.

Y entre los inevitables perdedores, la clase trabajadora y la pequeña propiedad (campesinado y transportistas), que sufren una proletarización acelerada al ver colapsar sus márgenes y ahorros ante los costes fijos inasumibles:

 Clase socialEfectos cuantificados Lógica capitalista
Trabajadores sectores industrial y de serviciosCesta compra +10-30%; gasolina 1,48€/lTransferencia forzada de plusvalía al capital financiero
Campesinado pobre y transportistasFertilizantes +50%; diésel +20%Proletarización acelerada de la pequeña propiedad
Burguesía agraria y comercialGanancias extraordinariasAlianza imperialismo-capital nacional

Ante esta situación, hasta el momento, el Gobierno que acaba de aprobar en el Consejo de ministros de este 10 de marzo 1.339 millones para gasto militar, no contempla nuevas disposiciones para sustituir las medidas paliativas perdidas según han declarado en los medios. Barajan, en todo caso, la inclusión de nuevas medidas de vivienda y energía en el proyecto de los próximos Presupuestos Generales del Estado, lo que permitiría vincularlas a partidas presupuestarias directas para compensar a los propietarios, satisfaciendo así una de las demandas clave de Junts. Previsión poco creíble, por otra parte, considerando la ausencia de un acuerdo presupuestario sólido para los próximos meses, además de que tampoco se haya logrado con anterioridad y por eso seguimos con el presupuesto prorrogado desde 2023.

La necesidad de un nuevo escudo social resulta, pues, clara y urgente. Partidos, sindicatos y organizaciones como Sumar, Podemos, PAH y OCU plantean diversas medidas concretas: impuesto a energéticas, tope a precios de luz/gas/alimentos, cheque energético para rentas bajas, moratoria indefinida de desahucios y prórroga de alquileres. También ERC, Bildu y BNG exigen un escudo permanente contra los cortes de suministros, mientras que la Plataforma Antidesahucios (PAH) insiste en las más de 70.000 familias al borde del abismo, con contratos que expiran y subidas del 50% en alquileres.

Pero el Gobierno «progresista» sigue dudando; no quiere enfadar a Junts, ni a los especuladores inmobiliarios, ni a los grandes intereses oligopólicos. Por eso se limita a cumplir los imperativos europeos y atlantistas… 

Sería bueno, por tanto, que al menos las manifestaciones convocadas contra la guerra y la OTAN tuvieran en cuenta estos hechos. Porque son muchos los afectados de la guerra en Irán también aquí, en nuestro país. Y los responsables directos también son claros, económicos pero también políticos, que miran hacia otra parte al tiempo que pregonan a bombo y platillo su oposición pacifista a la guerra….

Conclusión

La intervención sobre Irán no es un evento externo y lejano. Es el último eslabón de una cadena que conecta las decisiones geopolíticas del imperialismo yanqui-israelí, los compromisos de rearme de la OTAN, la arquitectura fiscal española y el bolsillo de millones de familias. Los mecanismos son distintos —precio del crudo, inflación energética, presupuesto militar creciente, escudo social desaparecido—, pero la dirección es la misma: la clase trabajadora paga la factura que no pagará el capital, mientras el gobierno «progresista» aguarda y espera a unos improbables futuros presupuestos.

El ejecutivo acaba de mostrar en el Consejo de ministros del pasado martes 10 que puede movilizar fondos millonarios para Defensa en cuestión de días. La cuestión clave es por qué no se aplica esa misma urgencia para proteger a los 13 millones de trabajadores y pensionistas en precario, muy en particular.

La respuesta, hasta hoy, está escrita en los votos del 26 de febrero y en el nuevo silencio del Consejo de Ministros de este 10 de marzo.

¿También los trabajadores debemos limitarnos a aguardar y esperar, mientras gritamos en las manifestaciones no a la guerra imperialista?

ataqueimperialista

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