El gran reajuste: La mutación salvaje del capitalismo.

Portada del libro comentado

Vivimos en una era de aparente caos, pero ¿y si lo que vemos no es un desorden accidental, sino un «gran reajuste» fríamente ejecutado? El libro El gran reajuste (2026), de los autores marxistas Manuel Medina y Cristóbal García Vera, propone una tesis que sacude tanto a la derecha como a cierta parte de la izquierda: el sistema no está muriendo, está mutando hacia su versión más autoritaria y rapaz. Seguidamente incluimos un resumen que puede ayudar a este debate necesario.

1. El mito de la multipolaridad: ¿Es China la alternativa?

Existe una visión optimista, defendida por intelectuales como Atilio Borón o Pepe Escobar, que sugiere que el ascenso de los BRICS y un mundo multipolar traerán paz y cooperación. Sin embargo, Medina y García Vera sostienen que esto es un espejismo.

Apoyándose en las tesis leninistas sobre el imperialismo, argumentan que el cambio de potencia hegemónica no altera la esencia destructiva del capitalismo. China, lejos de ser un socio «amistoso», actúa como una potencia que replica el modelo de centro y periferia: extrae materias primas baratas de África y devuelve productos manufacturados, bloqueando el desarrollo industrial de estas naciones y perpetuando su subdesarrollo. Es, en esencia, cambiar al director estadounidense de la empresa por uno chino mientras la explotación del trabajador sigue intacta.

2. La nueva extrema derecha: El «escudo» disfrazado de «león»

Una de las ideas más potentes del libro es el análisis de figuras como Javier Milei y la nueva extrema derecha. Aunque se venden como rebeldes «antisistema» que luchan contra la «casta», el texto los define como una herramienta preventiva del capital.

Su función es canalizar la rabia social legítima mediante:

  • Guerras culturales: Desvían la frustración económica hacia debates de identidad y chivos expiatorios.
  • Protección de la élite: Hacen mucho ruido en redes, pero jamás cuestionan la propiedad del capital ni los privilegios de las verdaderas élites económicas. Al poner a los trabajadores a pelear entre sí, el capital de los de arriba queda a salvo.

3. La guerra como «botón de reinicio»

Para los autores, la militarización actual, especialmente en Europa, no es un fallo diplomático. Es una necesidad estructural. Cuando la economía civil se estanca y las burguesías en declive no pueden competir tecnológicamente, recurren a la destrucción para generar negocio. La guerra permite inyectar dinero público masivamente en el complejo militar-industrial y crea mercados gigantescos de reconstrucción. Es un «botón de reinicio» violento para salvar los beneficios de las élites.

4. Contradicciones y omisiones del libro

    Al analizar esta obra, surgen puntos de fricción que invitan al debate:

    • La contradicción del discurso: Existe una brecha insalvable entre la retórica «libertaria» de la extrema derecha y su papel real como protectores del statu quo económico.
    • La omisión de la resistencia: El análisis presenta una maquinaria tan perfecta y aceitada (donde incluso los antisistema son «guardias de seguridad») que omite o deja poco espacio para entender cómo pueden surgir alternativas reales desde las bases.
    • El futuro incierto: El libro concluye con una pregunta inquietante: si todas las fuerzas geopolíticas actuales son solo engranajes del mismo motor capitalista, ¿quién escribirá un futuro diferente?.

    5. Alternativas

    Los autores no presentan una lista detallada de soluciones o un sistema alternativo cerrado en el contenido del video, sino que se centran en realizar una «durísima radiografía» de por qué las opciones que hoy se venden como alternativas no lo son realmente. A continuación, se detallan los puntos fundamentales de su postura respecto a la búsqueda de alternativas:

    • Rechazo a la «falsa alternativa» de la multipolaridad: Los autores se oponen a la idea de que el ascenso de potencias como China o los BRICS suponga una alternativa al imperialismo. Argumentan que estas potencias son «nuevos dueños del edificio» que mantienen la maquinaria de explotación intacta, replicando el esquema de centro y periferia que impide el desarrollo real de las naciones del Sur Global.
    • Crítica a la «rebelión» de la extrema derecha: Descartan movimientos como el de Javier Milei como alternativa, calificándolos de «herramientas preventivas» del capital. Según los autores, estos grupos no proponen tocar la propiedad del capital ni los privilegios de las élites, sino que funcionan como «guardias de seguridad» del sistema actual.
    • Perspectiva marxista Los autores parten de un análisis marxista clásico (basado en Lenin). Esto sugiere que cualquier alternativa real para ellos tendría que pasar por cuestionar la propiedad del capital y la estructura misma de la explotación, algo que las opciones actuales evitan hacer.
    • Una pregunta abierta para el futuro: El libro concluye dejando la construcción de una alternativa como una tarea pendiente y reflexiva. El epílogo plantea que, dado que las fuerzas geopolíticas y los supuestos «antisistema» son solo engranajes de la maquinaria capitalista, queda en el aire la pregunta de «quién y desde dónde va a escribir ese futuro» que rompa con el modelo actual.

    En suma, los autores proponen primero desmitificar las falsas salidas (como el auge de China o la nueva derecha) para poder plantearse seriamente una alternativa que no sea simplemente un «lavado de cara» del mismo modelo de negocio capitalista.

    Referencias:

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