La farsa de Múnich 2026: Una arquitectura de guerra disfrazada de seguridad.

Foto archivo de la Conferencia de Munich y de la portada del informe

El negocio de la destrucción: cuando el amo rompe sus propios juguetes para obtener más.

La 62.ª Conferencia de Seguridad de Múnich (13-15 de febrero de 2026) ha sido el retrato más descarnado de hacia dónde conduce el orden global actual. Más de 450 responsables políticos —60 jefes de Estado, 100 ministros, líderes de 40 organizaciones internacionales— se reunieron en el Hotel Bayerischer Hof bajo un lema tan revelador como inquietante: «Bajo Destrucción» (Under Destruction).

No es retórica: el informe oficial confirma que el orden internacional liderado por EEUU desde 1945 se está desmantelando deliberadamente. No mediante reformas, sino a través de una «política de demolición» donde la ruptura es la estrategia.

Mientras estos «estrategas» juegan a demoler el tablero, la realidad social es de un pesimismo terminal: menos del 10% de la población en los países del G7 cree que las próximas generaciones vivirán mejor. Esta crisis de legitimidad no es un fallo del sistema, sino el resultado de décadas priorizando la acumulación de capital sobre la vida. La democracia ha quedado reducida a un cascarón burocratizado que la ciudadanía ya no reconoce como propio.

El propio informe confiesa que la parálisis institucional sirve de pretexto para sustituir el derecho internacional por acuerdos basados en la fuerza bruta. No reconstruyen nada: es un allanamiento global donde el más fuerte impone sus condiciones mediante el espectáculo de la ruptura simbólica.

La política de demolición como programa.

El canciller alemán Friedrich Merz inauguró la conferencia hablando de «nueva fase de conflictos abiertos». Su diagnóstico: el momento unipolar ha terminado, el orden basado en reglas se ha fracturado. Su respuesta: «autoafirmación europea», convertir a Europa en un pilar independiente que no dependa de las fluctuaciones políticas estadounidenses.

Su estrategia descansa en cuatro pilares: fortalecimiento militar autónomo, resiliencia económica mediante una unión de mercados de capitales, soberanía tecnológica en IA y digitalización, y coordinación franco-alemana reforzada. Todo ello con un aumento masivo del gasto militar.

Pilar EstratégicoObjetivo PrincipalMecanismo de Implementación
Fortalecimiento MilitarCapacidad de defensa autónomaAumento masivo del gasto y cierre de la brecha entre ambición y medios.
Resiliencia EconómicaCompetitividad y fin de dependenciasCreación de una unión de mercados de capitales y protección contra prácticas comerciales desleales.
Soberanía TecnológicaLiderazgo en IA y digitalizaciónReducción de la dependencia de plataformas externas y fomento de la innovación interna.
Unidad PolíticaActuación europea conjuntaCoordinación franco-alemana reforzada y liderazgo en la OTAN.

Ucrania y Gaza: peones en un tablero sangriento.

El cinismo alcanzó su cénit al abordar los conflictos activos. Zelensky define a Putin como «esclavo de la guerra», pero la etiqueta es un espejo para las propias élites occidentales, esclavas de una economía de guerra que requiere sangre para mantener sus dividendos.

Los datos son aterradores: en Ucrania, el 100% de las centrales eléctricas han sido dañadas, dejando a millones ante el frío extremo. En el frente de Donetsk, 156 soldados rusos mueren por cada kilómetro ocupado, en una guerra de desgaste que suma ya cerca de 2 millones de víctimas entre muertos y heridos. Mientras las vidas se consumen, Múnich celebra la «eficiencia» de los drones que operan en tiempo real vía satélite.

La farsa es aún más evidente en Gaza. Las negociaciones en El Cairo proponen un «Plan de Paz» donde el asiento permanente en la «Junta de Paz» cuesta mil millones de dólares. Es la mercantilización absoluta de la soberanía: la paz convertida en suscripción de lujo para potencias regionales. Mientras se subastan asientos, Israel retiene 4.400 millones de dólares que pertenecen a la Autoridad Palestina, provocando un colapso deliberado de sus estructuras básicas. No buscan la paz; buscan una administración de la miseria que sea rentable y no interfiera con los flujos comerciales.

Inteligencia artificial: el nuevo campo de batalla.

La «Noche de la Innovación» dejó claro que la seguridad internacional ya no puede separarse de la capacidad tecnológica. Eric Schmidt advirtió que la IA es el núcleo de las futuras operaciones militares, reduciendo drásticamente el umbral de escalada debido a la velocidad de procesamiento algorítmico.

La conferencia lanzó la Iniciativa de Estrategia Tecnológica (TSI), centrada inicialmente en la «Inteligencia Artificial Supergeneral». Brad Smith, de Microsoft, anunció la «Alianza Tecnológica Confiable», confirmando que las empresas privadas se han convertido en actores de seguridad de primer orden en la gobernanza de datos y IA.

Percepciones divergentes del riesgo

El Índice de Seguridad de Múnich 2026 revela una brecha creciente: en el G7 preocupan los ciberataques, las crisis financieras y la desinformación. En Brasil, India, China y Sudáfrica siguen dominando el cambio climático, el clima extremo y la desigualdad.

Destaca que la percepción de Rusia como riesgo ha caído del segundo al octavo lugar en el G7, mientras que la percepción de Estados Unidos como riesgo ha aumentado en casi todos los países, reflejando la ansiedad global ante la volatilidad de la administración Trump. En el propio EEUU, los ciudadanos temen cada vez más la escasez de alimentos, el colapso democrático, la desigualdad creciente y la violencia política o guerra civil.

Rango de Riesgo Percibido (G7)Tipo de AmenazaEvolución frente a 2025
1CiberataquesEstable
2Crisis Económica / FinancieraEn aumento
3Campañas de DesinformaciónEn aumento
4Guerras ComercialesMáximo histórico
5Riesgo de Estados UnidosAumento más rápido

Para la izquierda, la única seguridad real pasa por desmantelar el militarismo.

La verdadera seguridad no vendrá de los tanques de Merz, los algoritmos de Schmidt o los asientos de mil millones en la Junta de Paz de Trump. Desde una perspectiva de clase, la seguridad real es la infraestructura de la vida: comida, salud, clima, vivienda.

Es un insulto que la conferencia mencione la seguridad alimentaria como «infraestructura crítica» mientras celebra que Noruega dedique apenas un 1% de su PIB a este fin, frente a presupuestos militares que superan el 2% y siguen escalando.

Urge desmantelar la arquitectura militarista de la OTAN, que hoy solo funciona como brazo ejecutor de la «bola de demolición» global. Debemos exigir la redirección total del gasto militar hacia la justicia social.

Mientras las élites brindaban en el Hotel Bayerischer Hof, el mundo está «bajo destrucción». La única reconstrucción válida es la que nace de los pueblos, una diplomacia desarmada que entienda que no habrá paz mientras la seguridad de unos se base en la miseria y el miedo de los demás.

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