¿Reforma “light” de la Ley de Prevención de Riesgos laborales?

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El pasado 10 de febrero de 2026, Gobierno y sindicatos mayoritarios (CCOO, UGT) firmaron el «Acuerdo de mejora y modernización de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales» (LPRL), coincidiendo con el trigésimo aniversario de la entrada en vigor de la Ley de Prevención  31/1995 de 8 de noviembre. Un acuerdo al que no se sumó la patronal y que se produjo sin considerar, por ejemplo, los 735 trabajadores que murieron trabajando durante 2025 (a razón de dos diarios), estando más orientado a temas como la digitalización, el cambio climático o las afecciones psicosociales

Razón por la que la izquierda consecuente considera que, a pesar de incluir aspectos positivos, en realidad más bien contribuye a maquillar la precariedad sin tocar el núcleo raíz de la problemática laboral actual, ya analizada en esta misma web: las subcontratación salvaje, la externalización y el debilitamiento de las garantías laborales, en buena medida principales responsables de las muertes, accidentes y daños laborales sufridos.

 ¿Qué promete el Acuerdo firmado?

El pacto entre gobierno y sindicatos mayoritarios, aún pendiente de tramitación parlamentaria, toca temas actuales pero se queda en la superficie al decir, también, de los expertos:

Riesgos emergentes. Promete desarrollar reglamentos para problemas psicosociales (salud mental, tecnoestrés), cambio climático (olas de calor, tormentas) y digitalización (teletrabajo, IA). Incluye puntos positivos, si, pero sin entrar en obligaciones vinculantes ni sanciones automáticas a las empresas.

Organización preventiva. Más peso de los trabajadores designados, «agentes territoriales» para PYMES sin delegados y mejora de servicios externos (62% de empresas). Ignora que estos servicios son un negocio privado al servicio de la patronal.

Transversalidad light.  Género, edad y vulnerables (embarazadas). Olvida cruces con migración y precariedad femenina en limpieza o cuidados.

Formación y autónomos. Refuerzo formativo y protección a concurrentes. No resuelve la infradeclaración de enfermedades profesionales (8.000 cánceres laborales/año).

La patronal se descolgó, pero el consenso tripartito que ha sido histórico (no se producía desde 2003) muestra que la política laboral de los «progresistas» se sigue limitando al diálogo social y la concertación, manteniendo siempre las “reglas del juego” impuestas al mercado e trabajo por la patronal y sin llegar a la movilización obrera no testimonial.

Carencias profundas del acuerdo.

En definitiva, no cabe ignorar que este acuerdo mantiene intacto el modelo regulatorio de las condiciones de trabajo que mata y provoca tantos accidentes y siniestralidad que se vienen sufriendo:

Subcontratación letal.  Responsabilidad solidaria se limita a la «propia actividad» y centros de la principal. Limpieza, logística y plataformas quedan libres, pese a ser epicentros de mortalidad (caídas, aplastamientos).

Inspección raquítica.  Sin refuerzo masivo de plantilla ni ratios obligatorios. Horas extra impagadas (2,5M/semana) tensionan ritmos y riesgos añadidos.

Externalización total. La prevención como «quita multas», con servicios privados dominantes. Se mantiene intacta la actual «cultura» empresarial: + presión competitiva y – salud obrera.

Precariedad invisibilizada. No se liga la prevención a los contratos indefinidos, plantillas mínimas ni límites temporales. Migrantes y jóvenes (paro 27%) expuestos sin datos desagregados.

Afecciones psicosociales diluidas. Sin topes a algoritmos de vigilancia o cargas de trabajo. Se psicologiza lo organizacional.

Aunque en 30 años de legislación de protección laboral (LPRL) se ha reducido globalmente la mortalidad (del 16 al 3 por cada 100.000 trabajadores), la siniestralidad continúa al mantenerse la cultura laboral propia del «diseño capitalista», como afirma con detalle, por ejemplo, el informe jurídico de Juan Díaz Rokiski.

Alternativas desde la izquierda consecuente

No basta con parches y propaganda. Resulta urgente y necesario afrontar la realidad existente y, al menos, proponer respuestas necesarias y urgentes para la gran mayoría de trabajadores. Unas medidas y reivindicaciones que cabría esperar hubieran sido planteadas desde la propia izquierda, supuestamente representada en esta firma del acuerdo entre gobierno y sindicatos:

Problema actualAlternativas necesarias
Subcontratación libreResponsabilidad objetiva total de la principal; veto a cadenas en alto riesgo; recargos cotizaciones hasta 50%.(Ver noticiasobreras )
Inspección insuficienteDoblar plantilla ITSS (1 inspector/1.000 trabajadores); inspección contando con sindicatos.. (Ver Informe 30 de foment )
Servicios privadosServicios públicos sectoriales/territoriales, tripartitos, gratuitos para PYMES (VerJD-ROKISKI)
Formación indeterminadaRegistros unificados (TPC nacional); obligatoria en lengua materna; vigencia inter-empresas. (Ver JD-ROKISKI)
Psicosocial/climaParadas automáticas por umbrales (temperatura >40°C, estrés >límite OIT); reorganización turnos con salario íntegro. (Ver insst+1)
Datos opacosRegistros obligatorios de exposición (cancerígenos); presunción origen profesional en EP. (Ver insst )

La lucha por unas condiciones de trabajo dignas, por tanto, sigue siendo indisoluble de la movilización y de la autoorganización de los trabajadores, utilizando los mecanismos básicos de la lucha de clases: paros, frentes anti-precariedad y campañas contra la privatización de las mutuas laborales (ver, por ejemplo, aquí).

Ante cuestiones tan básicas como la salud y la vida laboral…

Puede decirse que las direcciones de los sindicatos CCOO/UGT firmaron con la ministra de Sumar Yolanda Díaz lo “pactable”, aunque por apariencias no lo haya suscrito la patronal, pero no lo necesario. Sin embargo, también hay que resaltar que este tipo de consensos (electoralistas), en caso de que finalmente vean el visto bueno parlamentario, lo que consiguen sobre todo es desmovilizar y desorientar a la población trabajadora.

Ante tanta renuncia, solo la lucha obrera –huelgas, consejos territoriales– puede marcarse el objetivo de «cero siniestralidad» y disputar desde dentro y fuera de las mesas negociadoras un mayor control real de los trabajadores sobre sus condiciones laborales y sus derechos.

infoacuerdocritica

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