Paz impuesta, soberanía negada: El plan Trump-Netanyahu como arquitectura de genocidio y colonización en Palestina.

Manifestación en defensa de los derechos y logo de apoyo a Plaestina

Ante la creciente marea popular antiisraelí en todo Occidente, los genocidas, ahora, se sacan de la manga un supuesto plan de paz para Gaza. La paz consiste en que los resistentes palestinos se rindan por completo y entreguen la gestión política y económica de Gaza a sus verdugos. Es importante constatar las reacciones mostradas ante esta propuesta por los líderes políticos de aquí y de allá, España incluida. Muchos coinciden en aceptar y aplaudir esta propuesta ignominiosa, retratándose con ello a si mismos como cómplices de este gran crimen y alejados del pensar mayoritaria de las poblaciones que dicen representar…

Evaristo Torregrosa. Grupotortuga.com

Datos iniciales verificados.

Desde el inicio de la ocupación israelí en 1967, se estima que más de 130.000 palestinos han muerto como consecuencia directa de la violencia estructural, los bombardeos, las incursiones militares, el bloqueo de Gaza y la expansión de asentamientos ilegales. Esta cifra incluye víctimas en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, y refleja una política sostenida de represión y despojo.

Desde el 7 de octubre de 2023 hasta septiembre de 2025, el número de muertos palestinos asciende a más de 67.000 personas, según datos del Ministerio de Salud de Gaza y organismos internacionales. De estas víctimas, al menos 19.424 son niños y más de 10.000 son mujeres, lo que representa más del 70 % de los fallecidos. Además, hay más de 165.000 heridos, 14.400 desaparecidos y miles de cadáveres aún bajo los escombros. En Cisjordania, donde no opera Hamás, se han registrado más de 1.000 muertos, incluidos 213 niños, por ataques del ejército israelí y colonos armados.

Resumen.

Desde la Segunda Guerra Mundial, el mundo no ha presenciado una operación militar con tal nivel de letalidad, despojo y deshumanización como la que se ha desplegado sobre el pueblo palestino. A día de hoy, más de 67.000 personas han sido asesinadas en menos de dos años, y la mayoría de las víctimas son civiles indefensos: niñas, niños y mujeres. Este artículo analiza el llamado “plan de paz” presentado por Donald Trump y Benjamin Netanyahu, denunciado como una fórmula para institucionalizar la ocupación israelí, desmantelar la autodeterminación palestina y legitimar una colonización sin precedentes en el siglo XXI. A través de un enfoque crítico, se examinan las cláusulas que perpetúan el control militar, excluyen a actores palestinos legítimos, imponen condiciones de gobernanza sin soberanía y exigen la rendición total de la resistencia. El texto concluye que el plan no representa una solución de paz, sino una reconfiguración geopolítica que amenaza con consolidar un régimen de apartheid y perpetuar el exterminio de una nación.

Introducción.

El conflicto palestino-israelí ha alcanzado un punto de inflexión histórico. Tras el 7 de octubre de 2023, la ofensiva israelí sobre Gaza ha dejado una cifra de muertos que supera los 67.000, en su inmensa mayoría civiles. Las estadísticas son devastadoras: decenas de miles de niñas, niños y mujeres han sido asesinados en bombardeos masivos, ataques indiscriminados y operaciones terrestres que han arrasado barrios enteros. Esta masacre se suma a una historia de más de medio siglo de ocupación, que ha cobrado la vida de más de 130.000 palestinos. En este contexto, el plan de paz presentado por Trump y Netanyahu ha sido recibido con alarma por la comunidad internacional, no por sus promesas de reconciliación, sino por su estructura profundamente desequilibrada, que consagra la supremacía israelí y niega los derechos fundamentales del pueblo palestino. Este artículo se propone analizar las implicaciones políticas, jurídicas y humanitarias del plan, denunciando su carácter colonial, su desprecio por la soberanía palestina y su potencial para perpetuar una limpieza étnica en pleno siglo XXI.

Desarrollo.

1. Supresión de la soberanía palestina

El plan otorga a Israel la “responsabilidad de seguridad” indefinida sobre Gaza, incluyendo un “perímetro de seguridad” que equivale a una ocupación militar permanente. Esta cláusula, lejos de garantizar estabilidad, institucionaliza el control externo sobre un territorio que debería ser autónomo. Netanyahu ha declarado que no habrá Estado palestino, lo que convierte el plan en una negación explícita de la autodeterminación nacional. Esta postura ha sido calificada como una “aniquilación política” del pueblo palestino.

2. Gobernanza condicionada y externa

La Autoridad Palestina queda excluida del proceso, salvo que se someta a una “transformación radical”, lo que en la práctica la deslegitima como actor político. En su lugar, se propone un gobierno tecnocrático no afiliado a Hamás, supervisado por Estados Unidos y actores externos, sin mandato popular ni legitimidad democrática. Esta fórmula recuerda a los regímenes coloniales del siglo XIX, donde las potencias imponían gobiernos títeres para administrar territorios ocupados.

3. Rendición unilateral como condición de paz

El plan exige el desarme total de Hamás en 72 horas, lo que ha sido denunciado como un ultimátum militar más que una propuesta de negociación. La Yihad Islámica ha calificado el plan como una “receta para seguir atacando a los palestinos”, anticipando una escalada de violencia. Esta exigencia no contempla ningún mecanismo de reconciliación, justicia transicional ni garantías de protección para la población civil.

Conclusión.

El plan Trump-Netanyahu no representa una solución de paz, sino una arquitectura de control geopolítico que institucionaliza la ocupación, desmantela la soberanía palestina y excluye cualquier forma de gobernanza legítima. Su implementación podría consolidar un régimen de apartheid, generar un vacío de poder en Gaza y desencadenar una nueva fase de exterminio sistemático. Desde la Segunda Guerra Mundial, no se había presenciado una operación militar con tal nivel de destrucción, colonización y asesinato en tan corto tiempo. La comunidad internacional debe reconocer que la paz no puede construirse sobre la sangre de los inocentes ni sobre la negación de los derechos fundamentales de un pueblo. La cifra de más de 67.000 muertos últimamente —en su mayoría niñas, niños y mujeres— no es solo una estadística: es una herida abierta en la conciencia global.


El plan

El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump ha propuesto un plan para acabar con la Guerra en Gaza. Benjamín Netanyahu ya ha aceptado el plan. El plan ha sido redactado por Tony Blair, ex primer ministro de Reino Unido. A continuación, se reproduce el texto íntegro en español:

1.- Gaza será una zona desradicalizada y libre de terrorismo que no supondrá una amenaza para sus vecinos.

2.- Gaza será reconstruida en beneficio de su población, que ya ha sufrido más que suficiente.

3.- Si ambas partes aceptan esta propuesta, la guerra terminará inmediatamente. Las fuerzas israelíes se retirarán a la línea acordada para preparar la liberación de los rehenes. Durante este tiempo, se suspenderán todas las operaciones militares, incluidos los bombardeos aéreos y de artillería, y las líneas de combate permanecerán congeladas hasta que se cumplan las condiciones para la retirada completa por etapas.

4.- En un plazo de 72 horas desde que Israel acepte públicamente este acuerdo, todos los rehenes, vivos y fallecidos, serán devueltos.

5.- Una vez liberados todos los rehenes, Israel liberará a 250 presos condenados a cadena perpetua, además de 1.700 gazatíes que fueron detenidos después del 7 de octubre de 2023, incluidas todas las mujeres y niños detenidos en ese contexto. Por cada rehén israelí cuyos restos sean devueltos, Israel devolverá los restos de 15 habitantes de Gaza fallecidos.

6.- Una vez que todos los rehenes hayan sido devueltos, se concederá la amnistía a los miembros de Hamás que se comprometan a la coexistencia pacífica y al desmantelamiento de sus armas. A los miembros de Hamás que deseen abandonar Gaza se les proporcionará un paso seguro a los países de acogida.

7.- Tras la aceptación de este acuerdo, se enviará inmediatamente ayuda completa a la Franja de Gaza. Como mínimo, las cantidades de ayuda serán coherentes con lo incluido en el acuerdo del 19 de enero de 2025 relativo a la ayuda humanitaria, incluida la rehabilitación de infraestructuras (agua, electricidad, alcantarillado), rehabilitación de hospitales y panaderías, y entrada del equipo necesario para retirar escombros y abrir carreteras.

8.- La entrada de distribución y ayuda en la Franja de Gaza se llevará a cabo sin interferencias de las dos partes a través de las Naciones Unidas y sus agencias, y la Media Luna Roja, además de otras instituciones internacionales no asociadas de ninguna manera con ninguna de las partes. La apertura del paso fronterizo de Rafah en ambas direcciones estará sujeta al mismo mecanismo aplicado en virtud del acuerdo del 19 de enero de 2025.

9.- Gaza se regirá por el gobierno transitorio temporal de un comité palestino tecnocrático y apolítico, responsable de la gestión diaria de los servicios públicos y los municipios para la población de Gaza. Este comité estará compuesto por palestinos cualificados y expertos internacionales, bajo la supervisión y el control de un nuevo organismo internacional de transición, la “Junta de Paz”, que estará dirigida y presidida por el presidente Donald J. Trump, junto con otros miembros y jefes de Estado que se anunciarán próximamente, entre ellos el ex primer ministro Tony Blair. Este organismo establecerá el marco y se encargará de la financiación de la reconstrucción de Gaza hasta que la Autoridad Palestina haya completado su programa de reformas, tal y como se describe en diversas propuestas, entre ellas el plan de paz del presidente Trump de 2020 y la propuesta saudí-francesa, y pueda recuperar de forma segura y eficaz el control de Gaza. Este organismo recurrirá a los mejores estándares internacionales para crear una gobernanza moderna y eficiente que sirva al pueblo de Gaza y favorezca la atracción de inversiones.

10.- Se creará un plan de desarrollo económico de Trump para reconstruir y dinamizar Gaza, convocando a un panel de expertos que han contribuido al nacimiento de algunas de las prósperas ciudades milagrosas modernas de Oriente Medio. Muchas propuestas de inversión bien pensadas e ideas de desarrollo interesantes han sido elaboradas por grupos internacionales bienintencionados, y se tendrán en cuenta para sintetizar los marcos de seguridad y gobernanza con el fin de atraer y facilitar estas inversiones que crearán puestos de trabajo, oportunidades y esperanza para el futuro de Gaza.

11.- Se establecerá una zona económica especial con aranceles preferenciales y tasas de acceso que se negociarán con los países participantes.

12.- Nadie será obligado a abandonar Gaza, y quienes deseen marcharse serán libres de hacerlo y de regresar. Animaremos a la gente a quedarse y les ofreceremos la oportunidad de construir una Gaza mejor.

13.- Hamás y otras facciones acuerdan no desempeñar ningún papel en el gobierno de Gaza, ni directa ni indirectamente, ni de ninguna otra forma. Toda la infraestructura militar, terrorista y ofensiva, incluidos los túneles y las instalaciones de producción de armas, será destruida y no se reconstruirá. Se llevará a cabo un proceso de desmilitarización de Gaza bajo la supervisión de observadores independientes, que incluirá la inutilización permanente de las armas mediante un proceso acordado de desmantelamiento, con el apoyo de un programa de recompra y reintegración financiado internacionalmente, todo ello verificado por los observadores independientes. La nueva Gaza se comprometerá plenamente a construir una economía próspera y a coexistir pacíficamente con sus vecinos.

14.- Los socios regionales ofrecerán garantías para asegurar que Hamás y las facciones cumplan con sus obligaciones y que la Nueva Gaza no represente una amenaza para sus vecinos ni para su pueblo.

15.- Estados Unidos colaborará con socios árabes e internacionales para crear una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) temporal que se desplegará inmediatamente en Gaza. La ISF entrenará y prestará apoyo a las fuerzas policiales palestinas seleccionadas en Gaza, y consultará con Jordania y Egipto, que tienen una amplia experiencia en este campo. Esta fuerza será la solución de seguridad interna a largo plazo. La ISF colaborará con Israel y Egipto para ayudar a proteger las zonas fronterizas, junto con las fuerzas policiales palestinas recién entrenadas. Es fundamental impedir la entrada de municiones en Gaza y facilitar el flujo rápido y seguro de mercancías para reconstruir y revitalizar Gaza. Las partes acordarán un mecanismo para evitar conflictos.

16.- Israel no ocupará ni anexionará Gaza. A medida que las ISF establezcan el control y la estabilidad, las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) se retirarán basándose en normas, hitos y plazos vinculados a la desmilitarización que se acordarán entre las IDF (fuerzas armadas iraelíes), las ISF, los garantes y Estados Unidos, con el objetivo de lograr una Gaza segura que ya no represente una amenaza para Israel, Egipto o sus ciudadanos. En la práctica, las IDF entregarán progresivamente el territorio de Gaza que ocupan a las ISF, de acuerdo con un acuerdo que alcanzarán con la autoridad de transición, hasta que se retiren completamente de Gaza, salvo por una presencia de perímetro de seguridad que permanecerá hasta que Gaza esté debidamente protegida de cualquier amenaza terrorista resurgente.

17.- En caso de que Hamás retrase o rechace esta propuesta, lo anterior, incluida la ampliación de la operación de ayuda, se llevará a cabo en las zonas libres de terrorismo que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) hayan entregado a las Fuerzas de Seguridad Interna (FSI).

18.- Se establecerá un proceso de diálogo interreligioso basado en los valores de la tolerancia y la coexistencia pacífica para intentar cambiar la mentalidad y el discurso de palestinos e israelíes, haciendo hincapié en los beneficios que puede reportar la paz.

19.- A medida que avance la reconstrucción de Gaza y se lleve a cabo fielmente el programa de reformas de la Autoridad Palestina, podrían darse finalmente las condiciones para una vía creíble hacia la autodeterminación y la creación de un Estado palestino, lo que reconocemos como la aspiración del pueblo palestino.

20.- Estados Unidos establecerá un diálogo entre Israel y los palestinos para acordar un horizonte político que permita una coexistencia pacífica y próspera.

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